Auto cuidados para la impotencia

Auto cuidados para la impotencia

Los episodios ocasionales de impotencia son frecuentes en el hombre. Sin embargo, cuando la impotencia es un problema recurrente, puede dañar la imagen que el varón tiene de sí mismo y afectar sus relaciones. Por fortuna, es común que la impotencia sea curable. La impotencia se define como la incapacidad para lograr o mantener la erección adecuada para la relación sexual. Las causas de impotencia pueden ser psicológicas o fisiológicas. El estrés, ansiedad o depresión pueden originarla.

La impotencia también puede ser efecto colateral del consumo de bebidas alcohólicas y de algunos medicamentos (como ciertos fármacos usados para controlar la presión sanguínea elevada). Asimismo, la impotencia puede ser el resultado de enfermedades como la diabetes o la esclerosis múltiple y otros padecimientos crónicos. También se cuentan entre sus causas la lesión directa de los órganos genitales o una lesión que afecte la médula espinal o el sistema nervioso. La radioterapia o la cirugía pélvica mayor, como las realizadas para el cáncer de la próstata, vejiga o recto, también pueden originar impotencia.

Autocuidados

Si se logra la erección a ciertas horas del día, como en la mañana, podrían resultar beneficiosos de los consejos siguientes:

  • Limitar el consumo de bebidas alcohólicas, sobre todo antes de la actividad sexual.
  • Dejar de fumar.
  • Hacer ejercicio con regularidad.
  • Reducir el estrés.
  • Establecer una estrategia común con la compañera para crear un ambiente que facilite la relación sexual.

Atención médica

Tratamiento psicológico: Si el estrés, ansiedad o depresión producen la impotencia, quizá convenga buscar orientación con un profesional de la salud mental o un terapeuta sexual (de manera individual o con la compañera).

Medicamentos: El médico probablemente prescriba inyecciones o pastillas de hormonas sexuales masculinas, o algún otro medicamento.

Inyecciones peneales: Cuando la impotencia obedece a disminución del flujo sanguíneo al pene, se prescriben medicamentos que aumentan dicho flujo. Se inyectan en el pene; pueden aplicarse en el hogar después de recibir un adiestramiento del médico.

Dispositivo de constricción al vacío: Se coloca un tubo sobre el pene y se extrae el aire. Como resultado de ello, fluye sangre al pene y produce la erección. Una banda constrictora de hule se coloca alrededor de la base del pene para prolongar la erección. Este dispositivo de bajo costo está disponible en muchas farmacias con una prescripción médica.

Cirugía: Puede realizarse una operación para aumentar el flujo sanguíneo al pene o implantar dispositivos que faciliten el logro de la erección.

Medicamentos intrauretrales: Un pequeño supositorio (de la mitad del tamaño de un grano de arroz) se desliza en la abertura del pene.




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