Como tratar las infecciones del oído

El oído medio, lleno de líquido, es un ambiente propicio para el crecimiento de bacterias.

Las infecciones del oído son, para muchos padres con hijos de corta edad, algo casi tan cotidiano como cambiar pañales. Siete de cada 10 niños han tenido al menos una infección del oído medio (otitis media) antes de los 3 años. De ellos, una tercera parte sufre episodios repetidos de infecciones del oído. En 1996, un estudio de la Clínica Mayo puso en relieve que las infecciones del oído son cada vez más frecuentes. Según el informe, el número de consultas por infecciones del oído en niños estadounidenses menores de 2 años se triplicó entre 1975 y 1990. El número se duplicó en niños de 2 a 5 años.

Muchas infecciones del oído no causan pérdida permanente de la audición. Sin embargo, algunas infecciones no tratadas pueden diseminarse a otras partes del oído, incluido el oído interno. Las infecciones del oído medio pueden dañar la membrana del tímpano, huesecillos del oído y las estructuras del oído interno, con lo cual se produce pérdida permanente de la audición. La infección del oído suele iniciarse con una infección respiratoria, como un catarro. Este último causa hinchazón e inflamación de los senos paranasales y trompa de Eustaquio. En niños, ésta es más corta y angosta que en adultos. Esto hace más probable que al inflamarse se bloquee por completo, quedando líquido atrapado en el oído medio. A su vez, el líquido atrapado produce malestar y es un ambiente ideal para la proliferación de bacterias. El resultado es una infección del oído medio.

Autocuidados

  • Considere un analgésico de venta sin receta, como el ibuprofeno o paracetamol. (Si el niño tiene menos de 2 años, hay que consultar al médico.)
  • Las gotas para oídos con anestésico local pueden ser útiles para disminuir el dolor. Sin embargo, no previenen ni combaten la infección. Deben evitarse si hay excreciones del oído.
  • A fin de administrar las gotas para oídos, caliente un poco el recipiente en agua y coloque al niño sobre una superficie plana (no en sus brazos ni en su regazo), con el oído afectado hacia arriba, para introducir las gotas.
  • Coloque una tela húmeda y tibia (no caliente) o una almohadilla térmica (en la temperatura más baja) sobre el oído.

Atención médica

Conviene buscar el consejo del médico si el dolor dura más de un día o se acompaña de fiebre. Es usual que las infecciones del oído se traten con antibióticos. Incluso si el niño se siente mejor al cabo de unos cuantos días, se continúa administrando el medicamento durante el periodo recomendado por el médico (usualmente 10 días).

Pros y contras de los tubos para drenaje del oído

Las infecciones recurrentes de los oídos a veces se tratan con la inserción quirúrgica de un pequeño tubo de plástico a través de la membrana del tímpano, lo cual permite drenar pus del oído medio.

Pros

  • Es usual que se produzcan menos infecciones.
  • Se restaura la audición.
  • La operación permite ventilar el oído medio, lo cual disminuye el riesgo de cambios permanentes en su revestimiento, que podrían generarse con las infecciones prolongadas.

Contras

  • Se requiere anestesia general breve.
  • Debe evitarse el ingreso de agua en el oído mientras el tubo permanece insertado.
  • En contados casos, puede presentarse la formación de cicatrices considerables o un orificio permanente en la membrana del tímpano.

Preguntas frecuentes sobre las infecciones del oído en los niños

¿Cuáles son los factores de riesgo de infección? Aunque todos los niños son susceptibles a las infecciones de los oídos, están en mayor riesgo los que:

  • Son varones.
  • Tienen hermanos con historial de infecciones recurrentes de los oídos.
  • Sufren la primera infección de los oídos antes de los 4 meses de edad.
  • Asisten a guarderías.
  • Están expuestos al humo de tabaco.
  • Sufren infecciones respiratorias superiores frecuentes.
  • Fueron alimentados con fórmula láctea infantil, en vez de ser alimentados al pecho.

¿Cuáles son los síntomas?

Además del dolor de oídos o una sensación de presión y bloqueo en el oído, algunos niños sufren pérdida auditiva temporal. Es necesario prestar atención a otros signos de infección, como la irritabilidad, inapetencia repentina, fiebre que se presenta unos cuantos días después de iniciado un episodio catarral, náusea, vómito o tendencia a dormir sentado. Es posible que el niño también muestre salida de secreciones por el oído o trate de limpiar el conducto auditivo.

¿Acaso mi hijo necesita antibióticos?

Muchas infecciones de los oídos desaparecen espontáneamente, por lo que su médico quizá recomiende primero la estrategia de observar la evolución del trastorno, en especial si hay pocos síntomas. En otros casos, el médico quizás opte por prescribir un antibiótico para controlar la infección. Los síntomas usualmente mejoran en el segundo o tercer día después de iniciado el medicamento.

Es muy importante apegarse con minuciosidad a las instrucciones de administración del antibiótico. Este debe continuarse durante todo el lapso recomendado. En caso de suspender el antibiótico cuando los síntomas mejoran, permitirá que la proliferación de las bacterias residuales cause otra infección. Las bacterias sobrevivientes pueden tener genes que las hacen resistentes a los medicamentos.

Si los síntomas no desaparecen o el niño es menor de 15 meses, solicite una nueva consulta de seguimiento conforme a la recomendación del médico. En caso de niños de mayor edad cuyos síntomas se hubiesen resuelto, se vuelve innecesaria la consulta, sobre todo si las infecciones no han sido recurrentes.

¿Qué se puede hacer por el niño?

Aunque una infección del oído no es una urgencia, el dolor e irritabilidad del niño suelen ser máximos en las primeras 24 horas. Se recomienda apegarse a los consejos de autocuidados que se enumeran en la página 66. A fin de que el niño logre mayor bienestar, no deben subestimarse los beneficios de dosis adicionales de cariño y protección.

¿Qué se sabe respecto de las infecciones recurrentes?

El tiempo y el uso de los antibióticos usualmente resuelven las infecciones de los oídos. Sin embargo, a veces se convierten en un problema crónico. En tal caso, conviene preguntar al médico acerca del tratamiento preventivo con antibióticos. La acumulación persistente de líquido puede producir disminución temporal o incluso permanente de la audición. Ello podría dar lugar a retrasos en el desarrollo del lenguaje.

¿Es posible prevenir las infecciones?

Aunque es difícil prevenir las infecciones de los oídos, se sugiere considerar las estrategias siguientes para disminuir el riesgo:

  • Alimentación al pecho, en vez de una fórmula infantil, durante el mayor tiempo posible.
  • Si se le alimenta con biberón, cargarle en posición vertical.
  • Evitar la exposición al humo del tabaco.

¿Acaso los niños superan las infecciones de los oídos al crecer?

A medida que el niño madura, las trompas de Eustaquio se vuelven más anchas y anguladas, con lo que se facilita el drenaje de secreciones y líquidos fuera del oído. A pesar de ello, pueden presentarse las infecciones de los oídos; pero es probable que no lo hagan con la frecuencia de los primeros años de vida.

¿En qué trabajan actualmente los investigadores médicos para facilitar el tratamiento de las infecciones de los oídos?

Además de los antibióticos, algunas estrategias en investigación abarcan el uso de un medicamento del tipo de la cortisona, como la prednisona, que reduce la inflamación (se necesitan más investigaciones para decidir si este tratamiento es o no el más eficaz); la estrategia de “dosis única”, de una sola inyección de un antibiótico específico cuando el tratamiento con un medicamento oral ha sido poco útil, y vacunas contra el virus de la influenza.




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