Entrenamiento en el biofeedback para hipertensos

El entrenamiento en el biofeedback es un método para controlar las funciones corporales y utilizar la información obtenida para producir los cambios necesarios y deseables. Nuestros cuerpos utilizan el principio del feedback (o retroalimentación) para funcionar como un todo integral. El sistema nervioso simpático utiliza la retroalimentación cuando estamos sometidos a un estrés. Las emociones tales como el miedo o la excitación que se originan en la corteza cerebral transmiten estímulos al hipotálamo, que a su vez contribuye a generar impulsos en el sistema nervioso simpático. En este ejemplo de biofeedback, el hipotálamo recibe información de los datos de los centros emocionales cerebrales y la utiliza para poner en marcha la respuesta simpática necesaria.

El biofeedback recurre a la función de la mente humana explorada en el pasado mediante la utilización del hipnotismo. La hipnosis se ha utilizado experimentalmente para provocar una serie de cambios corporales, tales como un aumento de la temperatura cutánea y la desaparición de erupciones, verrugas, etcétera. La hipnosis actúa aprovechando los poderes del subconsciente mientras el individuo está en trance hipnótico. Hoy día se utiliza el biofeedback para que la gente adquiera un elevado grado de control sobre los acontecimientos fisiológicos que antes se consideraban fuera del alcance del control consciente. En el entrenamiento en el biofeedback no parece tener mucho sentido la afirmación mencionada previamente en este capítulo de que el sistema nervioso autónomo gobierna las funciones corporales sin el control de la mente consciente. No obstante, la contradicción sólo es parcial.

El entrenamiento en el biofeedback se ha utilizado en la medicina occidental desde hace unos 30 años y se han publicado cientos de artículos sobre su aplicación. Desde un punto de vista práctico, el médico o terapeuta aplica al paciente algún tipo de aparato electrónico o eléctrico que controla la producción de un sistema corporal y muestra los resultados de una forma visible o audible, por lo que el individuo lleva la cuenta constantemente de la eficacia de sus esfuerzos. Si, por ejemplo, se le pide que trate de relajarse, el logro satisfactorio de esta tarea puede reflejarse mediante un zumbido sonoro o una ráfaga de luces de colores. Es difícil explicar a alguien cómo relajarse, de modo que el entrenamiento en el biofeedback organiza los conocimientos innatos de un individuo sobre cómo relajarse. De hecho es difícil tratar de explicar, por ejemplo, cómo ir en bicicleta. Sólo puede aprenderse mediante el método de ensayo y error, e incluye la práctica hasta el punto en que la persona se da cuenta del grado de equilibrio y coordinación muscular necesarios.

Un método utiliza un dispositivo de respuesta galvánica de la piel, que recoge cantidades insignificantes de sudor de la piel de la punta de los dedos del individuo. Cuanto mayor es el estado de tensión, mayor es la producción de sudor. A medida que la tensión es reemplazada por un estado de mayor relajación, disminuye la cantidad de sudor, y el individuo se familiariza con lo que ha de hacer para lograr un estado de sosiego de la mente y el cuerpo.

En un caso como éste no se proporcionan instrucciones complicadas. Los individuos sometidos al entrenamiento suelen empezar con la relajación de sus músculos corporales, sólo para identificar que el éxito es parcial, es decir, el dispositivo produce un zumbido con la mitad del volumen normal o sólo se iluminan algunas de las luces de colores del dispositivo. Después se suelen poner a prueba los efectos de diferentes estados de ánimo. Esto puede incluir visualizar una escena de paz como una playa o un claro en un bosque o imaginarse a sí mismos rodeados de una burbuja de una, luz azul pálido. Lo que funciona para un individuo suele se exclusivo del individuo y puede no ser eficaz para otra persona.

Se han obtenido excelentes resultados combinando el entrenamiento en el biofeedback con el yoga, la meditación y otras técnicas de relajación específicas. En una revista médica (The Lancet, 19 de julio de 1975) se publicaron los resultados de 34 pacientes hipertensos organizados en dos formas de tratamiento, a las que fueron asignados de manera aleatoria. Un grupo fue tratado con un placebo, que consistió en una relajación general, y el otro con una combinación de métodos de relajación a base de yoga y el entrenamiento en el biofeedback.

En ambos grupos se identificó una disminución de la presión arterial después de un período de seis semanas. En el grupo de relajación general, los valores medios de la presión arterial disminuyeron desde 169/101 mm Hg hasta 160/96 mm Hg mientras que en el grupo de biofeedback y yoga se identificó una disminución media desde 168/100 mm Hg hasta 141/84 mm Hg. La disminución de 16 mm Hg de la presión arterial diastólica fue estadísticamente significativa.

Un grupo de investigadores utilizaron como primera medida las técnicas de relajación progresiva de Jacobson descritas previamente, y después enseñaron técnicas de meditación trascendental a los pacientes pertinentes. Para aumentar la eficacia de ambos métodos, cada paciente participante fue conectado a dos aparatos de biofeedback que proporcionaban una señal auditiva cuyo tono disminuía a medida que los pacientes lograban relajarse. El primer aparato era un dispositivo de respuesta galvánica de la piel, y el segundo medía la actividad eléctrica de los músculos.

En su informe los investigadores indicaron lo siguiente:

  • También se animó verbalmente a los pacientes y se les mostraron sus registros de presión arterial; se los instruyó para que practicaran la relajación y meditación dos veces al día, y para que gradualmente trataran de incorporar estos hábitos a las actividades rutinarias. Los métodos dependían de las circunstancias individuales. Por ejemplo, cada paciente disponía de un disco rojo unido a su reloj para recordarle que debía relajarse siempre que miraba qué hora era, y el otro grupo de pacientes tenían que relajarse antes de contestar al teléfono.

Muchos médicos consideran que las técnicas de biofeedback sólo deben ponerse en práctica con una supervisión profesional. Muchas personas inteligentes pueden utilizar un aparato de biofeedback para aprender por sí mismas a relajarse. No obstante, es muy importante solicitar consejo médico antes de experimentar el entrenamiento en el biofeedback como forma de tratamiento.




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