Inhaladores: riesgos del uso inadecuado

Inhalar un broncodilatador (véase Atención médica, arriba) ayuda inmediatamente a respirar mejor durante una crisis. Sin embargo, estos fármacos no corrigen la inflamación. La dosis diaria máxima de uso de un broncodilatador es de dos inhalaciones cada 4 a 6 horas. Si se utilizan con mayor frecuencia para controlar los síntomas, se requiere un medicamento más eficaz.

La mejoría rápida puede dificultar el reconocer los signos de agravamiento. Una vez que concluye el efecto del medicamento, el asma reaparece con dificultad respiratoria más grave. Ello podría inducir a emplear otra dosis del medicamento y, con ello, postergar el tratamiento con otros antiinflamatorios adecuados.

El abuso también conlleva el riesgo de usar concentraciones tóxicas del medicamento, que podrían causar irregularidades del ritmo cardiaco, sobre todo si se padece una enfermedad del corazón. Los inhaladores de venta sin receta pueden mejorar rápidamente los síntomas; pero sólo de manera temporal. Depender de los inhaladores puede ocultar una crisis que empeora y retrasar el tratamiento con medicamentos antiinflamatorios.




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