Intoxicación por monóxido de carbono

El monóxido de carbono es un gas venenoso producido por la combustión incompleta de los combustibles. No tiene color, sabor ni olor. Se fija en los glóbulos rojos e impide que estos transporten oxígeno y, con ello, priva al organismo de oxígeno.

Se calcula que casi 10,000 personas padecen cada año intoxicación por monóxido de carbono en Estados Unidos. Sin embargo, unas cuantas medidas sencillas ayudan a prevenir esta intoxicación:

Reconocer los signos y síntomas

Incluyen dolor de cabeza, fiebre, piel de aspecto rojizo, mareos, debilidad, fatiga, náusea, vómito, dificultad respiratoria, dolor torácico y pérdida de la concentración mental. Los síntomas de la intoxicación por monóxido de carbono con frecuencia se instalan lentamente y pueden confundirse con los del catarro o influenza.

Las pistas que orientan hacia esta intoxicación incluyen la presencia de síntomas parecidos en todos los individuos que habitan un edificio o la mejoría de los síntomas en caso de mantenerse alejado de la edificación durante un día o más y la ulterior reaparición de los síntomas al regresar a ella.

Tomar en consideración las posibles fuentes de origen

Las fuentes más comunes son las estufas de gas y petróleo, estufas de madera, dispositivos de gas, calefactores de piscinas y vapores del tubo de escape de motores. Los intercambiadores de calor de los hornos, chimeneas obstruidas, tubos de caldera o ventilaciones de aparatos pueden llevar el monóxido de carbono a las áreas de convivencia. La ventilación inadecuada de una caldera con aire fresco también puede permitir que el monóxido de carbono se acumule en las áreas habitacionales. De la misma forma, la casas muy pequeñas tienen mayor riesgo porque entra menos aire fresco.

Emplear un detector

Los detectores hacen sonar una alarma cuando se acumula el monóxido de carbono. Es importante que la leyenda UL2034 aparezca en el empaque.

Determinar el momento para emprender medidas

En caso de que la alarma suene, debe ventilarse el área abriendo puertas y ventanas. Si una persona muestra síntomas de intoxicación, es necesario evacuar el área de inmediato y llamar al número de emergencias local desde un teléfono cercano. Si ninguno de los afectados experimenta síntomas, se debe continuar la ventilación, apagar todos los aparatos que quemen combustibles y solicitar que un técnico capacitado inspeccione el lugar.




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