Materia prima proveniente de producción agrícola

Materia prima proveniente de producción agrícola

Algunas especies como el cedrón, la manzanilla, menta y otras están siendo cultivadas, aún en pequeña escala, en Chile. Estos productores agrícolas venden sus productos a envasadores quienes luego las venden en locales comerciales. También parte de esta producción es exportada.

La materia prima es recolectada por yerbateros y recolectores (generalmente grupos familiares de escasos recursos). Los yerbateros venden a su vez a contratistas o bien directamente a envasadores. Los recolectores en cambio venden a contratistas, quienes a su vez
venden a envasadores, industrias de medicamentos o a exportadores.

La forma más común de comercialización de las plantas medicinales en Chile es como producto deshidratado. El mayor porcentaje de plantas medicinales transadas proviene de recolección. Esto tiene la desventaja de que el producto obtenido suele ser poco homogéneo, dado que los tiempos de acopio son dispares para un mismo lote de producto, generándose material vegetal en distintos estados de degradación al momento de la venta.

Hay que tener en cuenta que los principios activos de las plantas medicinales sufren degradaciones tras la cosecha, alteraciones que pueden bajar considerablemente la calidad del producto, sobre todo en el acopio previo al secado, se producen degradaciones enzimáticas favorecidas por la humedad, proliferación de hongos y bacterias. Las técnicas deficientes de manipulación y procesamiento de las plantas medicinales, e incluso la, a veces, escasa higiene con que se manejan hasta que llegan al consumidor, en el merecido tradicional, hace que parte del producto transado no cumplo las especificaciones mínimas de calidad e higiene para su adecuado uso y efecto.

Por esta razón en el extranjero, y para lograr además una oferta estable del producto, se está optando por producir agrícolamente las plantas de interés.

En el contexto del mercado internacional, Chile exporta plantas medicinales desde hace varios años. Entre las especies exportadas figuran el boldo (hojas), tilo, manzanilla, hipérico, cedrón, mora (hojas), rosa mosqueta, toronjil, laurel, lemongrass, linaza, llantén, menta, matico, quillay y otras De estas especies es interesante destacar la presencia de dos especies nativas forestales que han ido ganando su espacio en el marcado internacional, a saber, el boldo y el quillay.

Los principales países a los cuales Chile exporta son Alemania, I randa, Estados Unidos, Italia, Japón, Holanda, España, Reino Unido y o distintos países latinoamericanos. El incremento de la presencia de Chile en el extranjero va a depender de que se pueda aumentar la producción de plantas medicinales transadas en el extranjero (pertenecientes a farmacopeas extranjeras). Dado el uso que se le da a estas plantas, relacionadas con la salud humana, es muy difícil insertar en el mercado una especie nueva (por ejemplo una especie nativa) a no ser de que ésta haya sido largamente estudiada y probada.

Diversos autores indican que hay que consolidar la producción de plantas medicinales en Chile pasando de la recolección a la producción agrícola (o forestal) de éstas. Paralelamente hay que desarrollar investigación con respecto a especies nativas (propiedades fitoquímicas y farmacológicas), con el objeto de insertar a futuro más de nuestras especies en el mercado internacional.

Esto daría, por lo menos durante un tiempo, ventajas comparativas con respecto a su producción. Por otra parte, se debe mejorar la cadena productiva, agregando tecnología al proceso y organizar a los productores, para poder asegurar volúmenes interesantes
de producción para exportación.

En las especies arbóreas sería interesante agregar el aprovecha miento medicinal a explotaciones netamente forestalmaderero do estos recursos. Sin embargo, antes de eso habría que asegurar morcado para aquellas especies menos conocidas.

La medicina moderna debe a la tradición la posibilidad de conocer plantas cuyos principios después se aislaron y que seguramente no se hubieran llegado a investigar sino hubieran sido conocidas previamente. Entre los casos más conocidos podemos mencionar el caso de la aspirina.

La corteza del sauce blanco (Salix alba) ya era utilizado en China hace más de 2500 años para rebajar la fiebre y eliminar el dolor. Referencias sobre esta planta aparecen en la obra de Hipócrates que lo aconseja para los mismos trastornos. Dioscórides añadió un uso nuevo y lo aconsejo en el tratamiento de los dolores de los artríticos. El uso de este remedio no deja rastros durante la Edad Media. En 1763 Edward Stone, un clérigo inglés escribe a la Royal Society sobre la importancia de esta planta en el alivio del dolor.

En 1835 el químico alemán Karl Jakob Lowig descubría que otra planta producía los mismos resultados, la reina de los prados (Spiraea ulmaria) contenía el mismo principio que el sauce: E/ ácido salicílico. Pero no fue hasta 1893 que Felix Hoffman sintetizó el derivado de este principio para intentar aliviar los efectos secundarios que el ácido salicílico producía en el estómago de su padre que lo tomaba para aliviar su artritis. La aspirina, ácido acetil salicílico, es un derivado del ácido salicílico y constituye el analgésico más utilizado y más vendido hasta la actualidad. Fue el conocimiento tradicional de las propiedades del sauce el que condujo a los posteriores investigaciones científicas que llevaron a la producción de la aspirina.




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