Pérdida auditiva relacionada con la edad

Es común que la audición disminuya con la edad, lo cual se denomina presbiacusia. Si existe sospecha de pérdida auditiva más grave, debe consultarse al médico. Éste tal vez lo envíe con un especialista en el oído o un audiólogo (persona adiestrada en evaluar la audición). La pérdida auditiva a veces puede restaurarse con el tratamiento médico o una operación, en particular si el problema corresponde al oído externo o medio. Sin embargo, cuando el problema radica en el oído interno, es usual que sea intratable. Un dispositivo auxiliar de audición puede ser útil. Los consejos que se enumeran a continuación pueden servir para la elección de uno de estos dispositivos.

Antes de comprar un dispositivo auxiliar para la audición, conviene leer los siguientes consejos al respecto:

De los 25 millones de estadounidenses que tienen algún grado de pérdida auditiva, casi 5.8 millones usan dispositivos auxiliares de la audición. Estos dispositivos cuestan entre $500 y $2,000 dólares. Si le ayudan a oír mejor y mejorar la calidad de vida, bien valen la inversión. Sin embargo, la Food and Drug Administration (FDA) señala que frecuentemente las personas están insatisfechas con sus dispositivos de audición.

Pérdida auditiva relacionada con la edad Tercera edad y Geriatría

Las quejas de los consumidores van desde ajuste inapropiado hasta servicio de reparación deficiente y falta de mejoría de la audición.
He aquí algunos consejos para seleccionar uno de estos dispositivos:

  • Someterse a un examen médico y de la audición. Antes de comprar un dispositivo auxiliar de audición, se recomienda someterse a un examen médico, de preferencia con un especialista en el oído, nariz y garganta (otorrinolaringólogo). En un reglamento de la FDA, se señala que lo más conveniente es realizar este examen en los 6 meses previos a adquirir un dispositivo auxiliar de audición. El examen permite determinar si algún padecimiento le impedirá utilizarlo.
  • Comprarlo con un proveedor de buena reputación. Si la persona no se somete a una prueba de audición (audiograma) en una institución médica, el proveedor suele practicar esta prueba. Una vez que se forme una idea de su audición, elegirá el dispositivo más apropiado y lo ajustará. Éstas son tareas complejas y la habilidad de los proveedores es variable. Si es necesario, puede ponerse en contacto con la Delegación de la Procuraduria Federal del Consumidor de su localidad para presentar quejas. Mostrarse cauteloso ante las consultas “gratuitas” y los proveedores que sólo venden una marca de dispositivos.
  • Estar alerta respecto de las afirmaciones desorientadoras. Durante años, algunos fabricantes y distribuidores afirmaban que sus dispositivos de audición permitían escuchar el habla y eliminaban el ruido de fondo. Sin embargo, no existe tal tecnología. Algunos dispositivos de audición nuevos disminuyen los ruidos de alto volumen y, de tal suerte, hacen más cómoda la audición en lugares ruidosos. Sin embargo, ningún dispositivo de audición puede filtrar la voz que desea escuchar de otras voces en un sitio donde hay muchas personas.
  • Solicitar un periodo de prueba. Debe solicitarse al distribuidor que ponga por escrito el costo de un periodo de prueba y si dicho importe se acreditará al costo definitivo del dispositivo de audición.
  • Someterse a una segunda prueba de audición. A fin de decidir si un dispositivo de audición realmente ayuda a escuchar mejor, hay que solicitar la práctica de otra prueba de audición mientras se emplea el aparato.
  • Leer la garantía. La garantía debe cubrir 1 a 2 años e incluir refacciones y mano de obra.



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