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Postoperatorio luego de una resección transuretral de la próstata

Postoperatorio luego de una resección transuretral de la próstata

La resección transuretral exige un ingreso hospitalario de entre cuatro y cinco días. Puesto que el procedimiento de la RTU no implica una incisión, el dolor del posoperatorio es menor al que produce una cirugía más agresiva.

Hemorragia

Tras la intervención, se introduce un tubo flexible llamado sonda urinaria en la vejiga para drenar la orina; por lo general, se retira al cabo de dos días. Aunque el urólogo consiga controlar por completo la hemorragia al finalizar la intervención quirúrgica, existe la posibilidad de que se drene algo de sangre con la orina durante un par de días después de la intervención. En algunas ocasiones, la sangre coagula y obstruye la sonda. Si esto ocurre, un médico o una enfermera deshará el coágulo con una jeringuilla. Muchos urólogos utilizan sondas especiales que hacen fluir líquido por la vejiga para reducir el riesgo de coagulación.

Postoperatorio luego de una resección transuretral de la próstata

El resectoscopio, que se inserta a través de la uretra, permite al cirujano ver la próstata agrandada y cortarla para extirpar la parte de la glándula que causa la obstrucción.

¿Será doloroso?

El paciente no sufrirá los dolores propios de un posoperatorio, si bien el catéter puede resultar incómodo y producir la sensación de que la vejiga está llena. A veces se experimentan espasmos dolorosos. Si son intensos, se puede recetar algún fármaco para aliviarlos. El paciente deberá beber mucha agua a diario para ayudar a vaciar la vejiga.

De vuelta a la vida normal

Una vez retirada la sonda, el paciente será capaz de orinar casi al instante. Es normal que durante los primeros días aumente la frecuencia y, a veces, resulta difícil controlar las micciones. El fisioterapeuta (o una enfermera) enseñará al paciente algunos ejercicios que le ayudarán. La mayoría de hombres vuelve a casa un par de días después de serles retirada la sonda. A veces resulta dificil orinar, pero el secreto consiste en aguantar durante algunas horas. Si aun así no es posible, hay que poner de nuevo la sonda; pero por lo general todo va bien cuando se vuelve a retirar.

Aunque no haya heridas que necesiten cicatrizar, hay que ser consciente de que la próstata está reseca y necesita tiempo para curar. Este proceso dura unas semanas y hay que tomárselo con calma. Hay que ingerir gran cantidad de líquidos (¡pero no de alcohol!) y no se deben levantar objetos pesados ni conducir durante dos o tres semanas.

El paciente también debería abstenerse de mantener relaciones sexuales y no alarmarse si encuentra fragmentos de tejido en la orina de vez en cuando. Es como una herida de la piel: cuando cae la costra, puede sangrar un poco.

Los rastros de sangre en la orina son muy frecuentes tras una operación de próstata. En ocasiones puede producirse una intensa hemorragia, por lo general una o dos semanas después de la operación. Si esto ocurre, el paciente no debe asustarse; una pequeña cantidad de sangre recorre un largo camino en el interior de la orina y muchas veces aparenta más gravedad que la real. Hay que beber mucho y, si no ha desaparecido al cabo de unas horas, se avisará al médico.

A veces los coágulos dificultan la micción. Si esto ocurre, el paciente deberá regresar al hospital y se le volverá a sondar durante un par de días. Estas hemorragias desaparecen al cabo de pocos días y pueden deberse a una infección, en cuyo caso se administran antibióticos. La hiperplasia prostática benigna afecta a muchos hombres durante años sin que se den cuenta, y por eso muchos se sorprenden por la potencia de su micción después de someterse a la RTU. El efecto es inmediato, pero si son de los que tienen que orinar muy a menudo, quizá les lleve un poco más de tiempo mejorar y puede que no se restablezca por completo la normalidad. La necesidad de ir al servicio durante la noche puede persistir tras la intervención quirúrgica, porque se debe tanto al proceso de envejecimiento como a un trastorno prostático. Otro síntoma que quizá no mejore tras la intervención es el goteo terminal. Algunos hombres, incluso, lo advierten por primera vez tras la intervención quirúrgica.

Un fenómeno que se produce en algunas ocasiones tras la intervención es lo que los médicos llaman «eyaculación retrógrada». Al finalizar el acto sexual, se experimenta el clímax normal pero no sale nada. El término «eyaculación seca» describe con exactitud lo que ocurre. Hay que extraer el músculo del cuello de la vejiga, que está situado encima de la próstata, junto con el tejido prostático, lo cual significa que el semen gotea en el interior de la vejiga y no sale al exterior. Por lo general, el acto sexual no se ve afectado, aunque algunos hombres experimentan dificultades para tener una erección después de la intervención quirúrgica.

Tras una operación de próstata, el control de la orina debería ser normal. Si el paciente presentaba síntomas de tipo irritativo antes de la intervención, al principio puede sufrir goteo terminal y temporalmente necesitará pastillas para aliviar la vejiga. Es muy raro que el esfínter inferior quede debilitado, y en cualquier caso mejora con ejercicios para fortalecerlo. No acostumbra ser un trastorno crónico, aunque pueden realizarse intervenciones para que todo vuelva a la normalidad. El goteo terminal a veces se debe a que no se ha extirpado una parte suficientemente grande de la próstata y la vejiga no se vacía por completo. En este caso, debe realizarse una segunda RTU.

Los hombres que se han sometido a una RTU se cuentan entre los pacientes más satisfechos de los centros urológicos. Muy pocos se sienten desilusionados por el resultado; sólo los que presentaban unos síntomas leves consideran que el remedio es peor que la enfermedad.

Cuando una RTU no da un resultado óptimo, suele deberse a que la operación no era el mejor tratamiento para el paciente, y no a que haya salido algo mal durante la intervención. Por este motivo resulta esencial realizar antes las pruebas adecuadas y que el paciente considere si la sintomatología justifica el riesgo de una intervención.




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103 Comentarios en Postoperatorio luego de una resección transuretral de la próstata

  1. luis Dice:

    Hola me operaron (RTU) hace 28 días y aún orino con sangre y desoido coagulos. Es normal, gracias

  2. flores Dice:

    El 14-3-2014 fuy intervenido de HIPERTROFIA BENIGNA DE PROSTATA, el 17 me dieron de alta y me quitaron la donda, al dia de hoy tras 4 dias sin la sonda al orinar cada micción sangro siempre acompañado de spasmo correspondiente ¿es normal, que debo hacer? Gracias

  3. jose luis Dice:

    hola, me operaron de rtu, hace 10 meses, aparentemente cada vez iba un poco mejor, pero de hace 4 días para aca, siento la misma sintomatología que me llevo a operarme, voy al baño 8 veces en la noche, y además de que tardo mucho en empezar a orinar, siento que no acabo adecuadamente, en fin los mismos síntomas que antes.

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