Presión sanguínea elevada (hipertensión)

Presión sanguínea elevada (hipertensión)

También se denomina “asesino silencioso” a la presión sanguínea alta (hipertensión). Muchas personas con hipertensión no tienen síntomas. Un tercio de los 50 millones de estadounidenses con este padecimiento ignoran los riesgos a los que están expuestos. Estos últimos radican en el daño que la enfermedad puede causar a largo plazo en el corazón, cerebro, riñones y ojos. La hipertensión es más frecuente a medida que se envejece. Además, afecta a los negros en mayor grado que a los blancos. Más hombres que mujeres padecen presión sanguínea elevada cuando son adultos jóvenes y en la edad madura; pero su frecuencia es casi igual en personas de 55 a 64 años. El índice para las mujeres es mayor que el de hombres de los 65 años en adelante.

¿Qué es la presión sanguínea?

Si le han medido alguna vez la presión sanguínea, ¿acaso se ha preguntado qué significan los números? Conocer y entender estos valores, y luego emprender medidas para modificarlos, son pasos decisivos. Estar informado y adoptar las medidas adecuadas puede significar la diferencia entre gozar de buena salud o padecer una enfermedad cardiaca hipertensiva, apoplejía y enfermedad renal.

La presión sanguínea depende del volumen de sangre que el corazón bombea y la resistencia al flujo sanguíneo en las arterias. De éstas, las arterias de pequeño calibre limitan el flujo de sangre. En general, a mayor volumen de sangre expelida por el corazón y menor el diámetro de las arterias, tanto más elevada la presión sanguínea (es decir, el corazón debe trabajar con mayor fuerza para bombear el mismo volumen de sangre).

La presión sanguínea “normal” típica es de 120/80 mm Hg (milímetros de mercurio). El número más alto (120) corresponde a la presión sistólica, o sea la cantidad de presión que el corazón requiere para bombear la sangre por las arterias. El número más bajo (80), la presión diastólica, es la cantidad de presión existente en las arterias cuando el corazón queda en reposo entre los latidos.

La presión sanguínea varía de manera normal durante el día. Se incrementa con las actividades y disminuye en el reposo. En general, el diagnóstico de hipertensión se establece cuando la presión sanguínea medida en reposo es constantemente de 140 /90 mm Hg o más. No siempre se determina el motivo por el cual alcanza estos valores o los excede. De hecho, se identifica una enfermedad específica o una causa en menos de 1 de cada 20 casos. Cuando no puede identificarse la causa, la presión sanguínea elevada se denomina hipertensión primaria o esencial.

Cuando se establece la causa, se emplea el término hipertensión secundaria, ya que b presión incrementada es el resultado de otra situación. Estas causas específicas suelen incluir medicamentos, como los anticonceptivos orales, y enfermedades renales, como la insuficiencia renal, glomerulonefritis y ciertos problemas de las glándulas suprarrenales. Se presenta la forma más reciente para clasificar la presión arterial.

Clasificación de la presión arterial  elevada en adultos sanos de por lo menos 18 años de edad

Sistólica

Diastólica

 Qué hacer
Estado

(cifra alta)

(cifra baja)

Óptima

Menos de 120

Menos de 80

Normal

Menos de 130

Menos de 85

Verificar en 2 años
Normal alta

130-139

85-89

Verificar en 1 año
Hipertensión
Grado 1

140-159

90-99

Confirmar en los 2 meses siguientes.
Grado 2

160-179

100-109

Ver al médico el mes siguiente.
Grado 3 L, I3 C_

Arriba de 180

Arriba de 110

Ver al médico inmediatamente o en la siguiente semana.

Nota: Los estados de la presión arterial se diagnostican basándose en el promedio de dos o más lecturas tomadas en dos visitas diferentes a su médico, además de la visita original de escrutinio. (Institutos Nacionales de Salud. Sexto Reporte del Comité Nacional Conjunto sobre la Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de la Presión Arterial Elevada. Archives of Internal Medicine, Noviembre de 1997).

Autocuidados

La mejor estrategia es empezar con cambios en el estilo de vida como el control del peso, modificaciones en la dieta y ejercicio. Si después de 3 a 6 meses, su presión arterial no ha disminuido, su médico puede prescribirle un medicamento. A continuación describimos lo que usted puede hacer para ayudarse:

  • Alimentación: Consuma una alimentación nutricionalmente balanceada enfatizando las frutas y vegetales, y alimentos bajos en grasa.
  • Restricción de sal: La sal hace que el cuerpo retenga líquidos, y por lo tanto, en muchas personas puede causar elevación de la presión arterial. Evite los alimentos salados como la carne sazonada, los bocadillos, las botanas y los alimentos enlatados o preparados.
  • Reducción de peso: Si su índice de masa corporal (IMC) es de 25 o más, baje de peso. Una reducción de sólo 5 kg puede disminuir su presión arterial significativamente. En algunas personas, la reducción de peso es suficiente para evitar la necesidad de tomar medicamentos para la presión arterial.
  • Ejercicio: El ejercicio aeróbico regular parece disminuir la presión arterial en algunas personas, inclusive sin bajar de peso.
  • Deje de fumar: El uso del tabaco puede acelerar el proceso de aterosclerosis (estrechamiento de las arterias) en personas con presión arterial elevada. Fumar, en combinación con una presión arterial elevada aumenta su riesgo de daño a las arterias.
  • Limite el consumo de alcohol: Beber más de 1.5 onzas de licor 80-proof, 8 onzas de vino o 24 onzas de cerveza al día, puede aumentar su presión arterial.

Uso de medicamentos

Su médico determina cuál medicamento o combinación de ellos puede ser mejor para usted. Algunos fármacos funcionan mejor que otros en diferentes edades o en ciertas razas. Su médico puede tomar en cuenta el costo, los efectos secundarios, la interacción entre múltiples medicamentos y la forma en que los fármacos afectan otras enfermedades. Pueden requerirse varios pasos en el proceso para seleccionar el medicamento, porque el primer fármaco puede no disminuir su presión arterial. Se puede intentar un segundo, tercero o inclusive cuarto medicamento como sustituto o como fármaco adicional.

Presión sanguínea baja (hipotensión)

La presión sanguínea baja también se llama hipotensión. Si la presión de la sangre disminuye hasta valores peligrosamente bajos (choque), puede surgir el riesgo de muerte. El estado de choque suele ser el resultado de la pérdida significativa de líquidos o sangre y raramente se relaciona con infecciones graves.

La hipotensión postural es una manifestación potencialmente peligrosa de la presión sanguínea. El síntoma clave consiste en el mareo o desmayo que se presentan al ponerse de pie con rapidez después de permanecer sentado. También puede ser causada por medicamentos, embarazo o enfermedades.




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