Que es la diabetes y como tratarla

La diabetes es un trastorno del metabolismo, es decir de la forma en que el cuerpo emplea los alimentos digeridos como fuente de energía y crecimiento. En condiciones normales, el aparato digestivo convierte una porción de los alimentos que ingerimos en un azúcar, llamada glucosa. Ésta pasa a la sangre lista para alimentar a las células.

A fin de que las células reciban el azúcar, es necesario que las introduzca la insulina, hormona que produce el páncreas. Lo normal es que el páncreas sintetice insulina suficiente para encargarse de toda el azúcar presente. Existen dos tipos de diabetes, los cuales pueden alterar este proceso. En la diabetes tipo I, el páncreas produce cantidades disminuidas de insulina. En la tipo II, el cuerpo no responde normalmente a la insulina producida. En ambos tipos de diabetes, el azúcar entra a las células corporales sólo en cantidades limitadas. Una parte del azúcar se acumula en la sangre, pasa a la orina y sale del organismo sin haber sido empleada.

Ambos tipos de diabetes pueden causar complicaciones a largo plazo, como las enfermedades cardiacas, insuficiencia renal, daño a nervios, ceguera y deterioro de los vasos sanguíneos y nervios. El daño a los vasos sanguíneos del organismo, grandes y pequeños, es el punto de partida de muchas de estas complicaciones.

Tipo I y tipo II: ¿Cuál es la diferencia? La diabetes tipo I afecta a 1 de cada 10 personas diabéticas. También se llama diabetes mellitus

insulinodependiente (DMID) o de presentación temprana y generalmente se padece antes de los 30 años. En caso de cursar con diabetes tipo I, se debe administrar diariamente insulina durante el resto de la vida. Los síntomas pueden aparecer repentinamente e incluyen los siguientes:

  • Sed excesiva.
  • Micción frecuente.
  • Hambre intensa.
  • Disminución inexplicada del peso corporal.
  • Debilidad y fatiga.

La diabetes tipo II es la forma más frecuente de diabetes. También se llama diabetes mellitus no insulinodependiente (DMNID) o de comienzo en la edad adulta. Este tipo se presenta con mayor frecuencia después de los 40 años en personas con sobrepeso. Es habitual que pueda controlarse con la dieta equilibrada, disminución moderada del peso corporal y ejercicio. Si la dieta y el ejercicio resultan ineficaces, quizá se requieran medicamentos orales o inyecciones de insulina. Muchas personas con diabetes tipo II tienen pocos síntomas, si acaso. Estos suelen evolucionar lentamente e incluyen los siguientes:

  • Sed excesiva
  • Micción frecuente
  • Visión borrosa
  • Infecciones recurrentes de la vejiga, vagina y piel
  • Cicatrización lenta de las heridas
  • Irritabilidad
  • Hormigueo o pérdida de sensibilidad en las manos o los pies

Autocuidados

El manejo de la diabetes es un acto de equilibrismo. Las enfermedades, comer excesivamente o insuficiente, los cambios en el ejercicio, los viajes y el estrés son factores que afectan las concentraciones de azúcar en la sangre. A continuación se enumeran algunos consejos que permiten lograr control más estricto de los valores de azúcar en la sangre.

Dieta

Una dieta equilibrada es la base del tratamiento de la diabetes. Conviene recordar la información siguiente:

  • Apegarse a un programa. Hay que comer tres veces al día. Se debe ser constante en la cantidad de alimento que se ingiere y el horario para realizarlo. Si se usan insulina o medicamentos orales contra la diabetes, probablemente se requiera comer un bocadillo a la hora de acostarse.
  • Considerar el aporte de fibra. Se aconseja ingerir una amplia variedad de frutas frescas, legumbres y granos integrales. Son alimentos de bajo contenido de grasa y buenas fuentes de vitaminas y minerales.
  • Limitar los alimentos con alto contenido de grasa o colesterol a menos de 30% del total de calorías que se ingieren. Hay que seleccionar cortes de carne roja magros y utilizar productos lácteos de bajo contenido de grasas.
  • No abusar de las proteínas. El exceso de proteínas puede afectar a los riñones. Han de ingerirse raciones pequeñas90 gramos de carne roja, de ave de corral o pescado.
  • Evitar las calorías “vacías”. No están prohibidos los caramelos, galletas y otros alimentos dulces. Sin embargo, tienen poco valor nutricional, por lo que deben ingerirse con moderación, además de incluirlos en el cálculo global de carbohidratos.
  • Consumir bebidas alcohólicas con moderación. Si el médico considera que no existe riesgo, deben seleccionarse bebidas con bajo contenido de azúcar y alcohol, como la cerveza ligera (light) y los vinos secos. Hay que incluir las bebidas alcohólicas en el total de carbohidratos que se ingiere y no consumirlas con el estómago vacío.
  • Vigilar el peso corporal. En caso de tener sobrepeso, puede resultar útil disminuir incluso unas cuantas libras.

Ejercicio

La práctica regular de ejercicio ayuda a mantener un buen estado de salud general, genera beneficios para el corazón y vasos sanguíneos, y puede mejorar la circulación de la sangre. Además, es útil para controlar los valores de azúcar en la sangre y podría prevenir la diabetes tipo II. Si ya se padece la enfermedad, practicar ejercicio con regularidad y tener una dieta saludable permite reducir o incluso eliminar la necesidad de administrar insulina inyectada o el uso de un medicamento oral.

El ejercicio no basta para lograr el control adecuado de los valores de azúcar en la sangre si se padece diabetes tipo I. No obstante, puede mejorar los efectos de la insulina requerida. Probablemente sea necesario ingerir alimentos adicionales justo antes de realizar ejercicio o durante éste para prevenir cambios repentinos en la concentración de azúcar en la sangre. Se recomienda apegarse a las recomendaciones del médico en relación al ejercicio.

Vigilancia de las concentraciones de azúcar en la sangre

Determinar con regularidad los valores de azúcar en la sangre es parte indispensable del manejo de la diabetes. La frecuencia de estas mediciones depende del tipo de diabetes, la estabilidad de los valores de azúcar en la sangre y otros factores. El equipo de salud suele ayudar a establecer límites razonables de tales valores. Además de apegarse a una dieta y realizar ejercicio apropiado, probablemente sea necesario aprender a ajustar las dosis de medicamentos, en especial la insulina, con la idea de mantener las concentraciones de azúcar en la sangre lo más cercano de la normalidad que sea posible.

Actualmente, las pruebas sanguíneas son muy precisas para establecer los valores de azúcar en la sangre. A tal efecto, se coloca una gota de sangre obtenida de la yema de los dedos en una tira de reactivo preparada químicamente. La reacción de esta tira con el azúcar se expresa con cambios de color. Se leen los valores de glucosa en la sangre comparando la tira reactiva con una guía de colores; también puede usarse un monitor electrónico de glucosa para interpretarla. Los monitores fiables cuestan entre $US 40 y $US 120.

Medicamentos

Es probable que se requieran medicamentos para controlar los niveles de glucosa en la sangre. Sin embargo, incluso empleándolos, el ejercicio y la dieta son una parte del manejo integral de la diabetes. En caso de padecer diabetes tipo I, debe inyectarse la insulina. Esta hormona no puede ingerirse, ya que se degrada en el aparato digestivo. El número de inyecciones diarias y el tipo de insulina prescritos (de acción breve, inte’ nedia o prolongada) depende de las necesidades individuales. Si las concentraciones de azúcar en sangre son de difícil control, el médico podría prescribir inyecciones frecuentes o el uso de una bomba de insulina de liberación calculada.

En el caso de padecer diabetes tipo II ,y experimentar dificultades para lograr el control del azúcar en sangre con la dieta y el ejercicio, el médico podría recetar uno de varios medicamentos orales. Estos fármacos ayudan a que el páncreas produzca más insulina y a que ésta funcione de manera más eficiente. Si los medicamentos orales no generan una respuesta adecuada, lo idóneo es la aplicación de insulina. El control adecuado de la concentración de azúcar en la sangre es la clave para prevenir complicaciones.

Advertencia

La diabetes puede causar una o más de las urgencias descritas a continuación:

Reacción insulínica

También se llama hipoglucemia (concentración baja de azúcar en la sangre). Puede presentarse cuando el exceso de insulina, el ejercicio o la falta de alimentos hacen que disminuyan los valores de azúcar en la sangre. Los síntomas usualmente aparecen varias horas después de haber comido e incluyen temblores, debilidad y somnolencia seguidas de confusión, mareos y visión doble. En ausencia de tratamiento, las concentraciones bajas de azúcar en la sangre pueden producir convulsiones o pérdida de la conciencia.

En caso de sospechar una reacción insulínica, conviene ingerir alimentos o productos que contengan azúcar, como los jugos de frutas, caramelos o bebidas gaseosas azucaradas, además de medir la concentración de glucosa en la sangre. Cuando se ayuda a otra persona con este problema, se recomienda buscar atención médica de urgencia si existe vómito o el individuo no puede cooperar, o en caso de que los síntomas persistan más de 30 minutos después de iniciado el tratamiento. Se debe permanecer con el afectado durante 1 hora después de la recuperación, hasta cerciorarse de que el individuo razona con claridad.

Coma diabético

Esta complicación, también llamada cetoacidosis diabética (CAD), evoluciona con mayor lentitud que la reacción insulínica y frecuentemente lo hace en horas o días. La CAD se presenta cuando el nivel de azúcar en la sangre es demasiado elevado (hiperglucemia). La náusea, vómito, dolor abdominal, debilidad, sed, aliento dulce y respiraciones rápidas y profundas preceden ala confusión gradual y pérdida de la conciencia. Esta reacción es más frecuente en personas con diabetes tipo I incontrolada o que omiten una dosis de insulina. También puede ser la primera manifestación de la diabetes no diagnosticada.

El cuidado de los pies disminuye el riesgo de lesiones e infecciones

La diabetes puede obstaculizar la circulación y el funcionamiento de los nervios en los pies. El cuidado de los pies es indispensable:

  • Hay que inspeccionar diariamente los pies. Deben buscarse úlceras, cambios de color o sensaciones alteradas. Debe solicitarse ayuda a otra persona o usar un espejo para observar toda su superficie.
  • Lavar diariamente los pies. Debe usarse agua tibia con jabón. Después, hay que secarlos perfectamente.
  • Cortarse las uñas de los pies en ángulo recto y limar los bordes afilados.
  • No utilizar removedores de verrugas ni cortar los callos personalmente. Debe consultarse a un médico o pedicurista.
  • Utilizar zapatos acojinados y de tamaño adecuado. Verificar diariamente el interior de los zapatos en busca de bordes afilados. No caminar descalzo.
  • Evitar la ropa ceñida en las piernas o los tobillos. No fumar; el tabaquismo suele empeorar la circulación.



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Un comentario en Que es la diabetes y como tratarla

  1. Ismael Segundo Machado Dice:

    Padezco de Diabetes II desde hacen tres (3) años y tengo 57 años soy el único diabético entre 22 hermanos y mis padres no sufren de ningúna enfermedad . Las informaciones de cuidado que han suministrado me han sido de Gran ayuda Médica para mi .
    Muchísimas Gracias por su ayuda

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