Abuso de bebidas alcohólicas y alcoholismo

El alcoholismo y el abuso de bebidas alcohólicas causan importantes problemas de salud pública, económicos y sociales. Cada año, más de 100,000 personas mueren por causas relacionadas con el alcohol. El costo anual de productividad perdida y gastos de salud relacionados con el alcoholismo es mayor de USD $100,000 millones. De acuerdo con el National Council on Alcoholism and Drug Dependence, más de 13 millones de estadounidenses abusan de las bebidas alcohólicas.

Efectos del alcohol en el cuerpo humano

La forma de alcohol presente en las bebidas es el alcohol etílico (etanol), líquido incoloro que en su forma pura tiene sabor ardiente. El etanol se produce por la fermentación de azúcares, presentes de manera natural en los granos y las frutas, como la cebada y uva.

Al ingerir alcohol, se deprime el sistema nervioso central por su efecto sedante. En algunas personas, la reacción inicial puede ser de estimulación; pero a medida que continúa la ingestión de la bebida, surgen los efectos sedantes o tranquilizantes. Al deprimir los centros de control del cerebro, produce relajación y desinhibición. A mayor consumo, mayor el efecto sedante. Al principio, el etanol afecta las áreas del pensamiento, emociones y juicios. En volúmenes mayores, dificulta el habla y la coordinación muscular, además de producir sueño. Tomado en grandes volúmenes, es un veneno mortal, ya que puede causar coma, el cual pone en riesgo la vida, al deprimir gravemente los centros vitales del cerebro.

El consumo excesivo de alcohol puede producir diversos efectos nocivos diversos en el cerebro y el sistema nervioso. También puede dañar gravemente al hígado, páncreas y sistema cardiovascular. El consumo de alcohol por las embarazadas puede dañar al feto.

Intoxicación alcohólica (etílica)

Los efectos intoxicantes del alcohol se relacionan con la concentración de éste en la sangre. Por ejemplo, un individuo que no es bebedor habitual y tiene concentración de etanol en la sangre mayor de 100 miligramos de alcohol por decilitro (mg/dl) podría mostrarse muy intoxicado y mostrar dificultad para hablar, pensar y moverse. A medida que aumenta esa concentración, la confusión ligera cede paso al estupor y, por último, al coma. Los alcohólicos y bebedores consuetudinarios desarrollan tolerancia al alcohol.

La cantidad de alimentos y que tan reciente se hayan consumido antes de beber afectan la respuesta al alcohol. El tamaño corporal, la grasa del organismo y la tolerancia a los efectos del alcohol también participan significativamente. Iguales volúmenes generalmente tienen mayores efectos en una mujer que en un hombre. En general, las mujeres alcanzan concentraciones sanguíneas de alcohol más altas, dada su talla más pequeña y la menor dilución del alcohol mismo. Además, suelen metabolizar éste con mayor lentitud que los hombres.

En muchos estados de EUA, se define legalmente la intoxicación etílica como la concentración de alcohol en sangre de por lo menos 70 a 100 mg / dl, o sea 0.1%. Incluso con concentraciones mucho menores que este límite legal, algunas personas pierden la coordinación y la capacidad de reacción.

¿Qué es el abuso de alcohol?

Los problemas derivados de la bebida alcohólica en personas que no poseen todas las características del alcohólico con frecuencia se denominan “abuso del alcohol” o “problemas de bebedores”. Estas personas suelen beber en exceso y ello les genera problemas de salud o sociales, sin llegar a depender del alcohol ni haber perdido por completo el control sobre su consumo.




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