Como se trata la Fiebre

Aún en plena salud, la temperatura corporal suele variar y ello es completamente normal. Se considera normal la cifra de 37°C. Sin embargo, la temperatura “normal” de una persona puede diferir respecto de esa cifra un grado o más. La temperatura corporal suele ser más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde. Mida la temperatura de los miembros de su familia cuando estén sanos y descubra cuál es su valor “normal”.

¿Cuál es la causa?

La fiebre en sí no es una enfermedad sino, con frecuencia, el signo de algún padecimiento. Le indica que algo sucede dentro de su organismo. Lo más habitual es que el organismo esté combatiendo una infección causada por bacterias o virus. La fiebre puede ser de utilidad para contrarrestar las infecciones. En algunos casos, es signo de reacción hacia un medicamento, de un trastorno inflamatorio o de calor excesivo. En ocasiones, el individuo ignora el motivo. Sin embargo, no debe disminuirse impensadamente. Hacerlo podría ocultar otros síntomas, prolongar una enfermedad y demorar la identificación de la causa.

Es usual que en 1 o 2 días se conozca el motivo que generó la fiebre. Si se piensa en otro factor que no sea una enfermedad viral, conviene consultar al médico. Entre otras causas frecuentes de fiebre se incluyen las siguientes:

  • Infecciones, como las de vías urinarias (orinar frecuentemente o con dolor), faringitis o amigdalitis estreptocócicas (por lo general con ardor de garganta), infecciones de senos paranasales (dolor frontal o debajo de los ojos) o abscesos dentales (un área dolorosa de la encía).
  • Mononucleosis infecciosa, acompañada de fatiga.
  • Alguna enfermedad transmisible contraída en otro país.
  • Agotamiento por calor o quemadura solar grave.

Advertencia

No administre Aspirina a niños o adultos jóvenes, salvo por prescripción médica. En algunos casos, la Aspirina produce una enfermedad grave o incluso mortal, llamada síndrome de Reye, si se administra durante una infección viral.

Autocuidados

Beba agua en abundancia para prevenir la deshidratación (el cuerpo pierde más agua cuando existe fiebre) y guarde reposo suficiente.

  • Niños y adultos con temperatura menor de 38.9°C:
  1. En términos generales, evite el uso de medicamentos contra la fiebre de reciente aparición que no exceda este límite.
  2. Use ropa cómoda y ligera, además de cubrirse solamente con una sábana o manta delgada.
  • Niños y adultos con temperatura de 38.9 a 40°C:

Administre paracetamol (Tylenol o producto genérico) o ibuprofeno (Advil, Motrin o producto genérico) conforme a las instrucciones de la etiqueta del producto. En adultos, puede emplearse la Aspirina. No utilice ésta en niños.

  • Niños y adultos con temperatura mayor de 40°C:
  1. Administre paracetamol (Tylenol o producto genérico) o ibuprofeno (Advil, Motrin o producto genérico) conforme a las instrucciones de la etiqueta del producto. En adultos, puede administrarse Aspirina.
  2. Un baño de esponja con agua tibia ayuda a disminuir la fiebre.
  3. Medir y registrarla temperatura cada 30 minutos.

Atención médica

Ante un cuadro febril, consulte a su médico en cualquiera de las situaciones siguientes:

  • La temperatura es mayor de 40°C.
  • Fiebre de 38°C o más en un bebé menor de 3 meses.
  • Fiebre mayor de 38.3°C durante más de 3 días.

La fiebre es tan sólo un signo de enfermedad. Señale al médico la presencia de enfermedades contagiosas en las personas que le rodean, como la influenza, catarro, sarampión o parotiditis (paperas).

Llame inmediatamente al médico si la fiebre se acompaña de cualquiera de los síntomas siguientes:

  • Dolor de cabeza intenso.
  • Hinchazón importante de la garganta.
  • Sensibilidad ocular inusual a la luz brillante.
  • Rigidez considerable del cuello y dolor de éste al inclinar la cabeza hacia delante.
  • Confusión mental.
  • Vómito persistente.
  • Dificultad para respirar.
  • Apatía o irritabilidad extremas.
  • Fontanelas protuberantes en la cabeza de un bebé.

Cuidados infantiles

La fiebre inexplicada es más preocupante cuando se presenta en niños. El aumento o disminución súbitos de la temperatura corporal produce convulsiones en 1 de cada 20 niños menores de 4 años. Por lo general, las convulsiones duran menos de 10 minutos. Generalmente no causan daño permanente. En caso de existir convulsiones, conviene acostar al niño sobre un costado e inmovilizar su cuerpo para prevenir traumatismos. No introduzca ningún objeto en la boca del niño ni intente detener las convulsiones.

A veces, la fiebre se relaciona con el brote de los dientes. Cuando existe fiebre y el niño tira de sus orejas, es habitual que haya una infección del oído medio. Pregunte al médico respecto de la fiebre que acompaña a la vacunación.

Generalmente es más fácil administrar medicamentos líquidos. Para proporcionarlos a niños de corta edad, use una jeringa que tenga escala de medición y bulbo en la punta. Vierta el medicamento poco a poco en la parte posterior de la boca del niño. Aliente a los pequeños para que beban agua suficiente, jugos y paletas de caramelo o helados.

Forma de medir la temperatura

Existen varios tipos de termómetros: los de vidrio con mercurio, electrónicos y timpánicos (para el oído). Use con cautela los de tira desechable, ya que suelen ser imprecisos.
Los termómetros más precisos son los tradicionales, de vidrio que contiene una columna de mercurio. Aprenda a leer el termómetro siguiendo estos pasos:

  • Lave el termómetro con jabón y agua fría o alcohol.
  • Sujételo con firmeza entre el pulgar e índice. Sacuda la muñeca hasta que la columna de mercurio marque menos de 37°C o, de preferencia, 33°C.
  • Termómetro oral: Coloque la punta donde está el bulbo debajo de la lengua. Cierre la boca y espere 3 minutos. Extráigalo y gírelo lentamente hasta que pueda leer la temperatura.
  • También es posible usar el termómetro oral para medir la temperatura axilar (con los brazos cruzados sobre el pecho). Espere 5 minutos. Agregue 1.8°C al resultado para convertirlo de manera aproximada a la temperatura oral.
  • Termómetro rectal (en lactantes): Aplique una pequeña cantidad de vaselina al bulbo del termómetro. Acueste al niño boca abajo. Introduzca cuidadosamente el bulbo de 1.25 a 2.5 centímetros en el recto. Inmovilice al niño y el termómetro durante 3 minutos. Reste 1.8°C para la conversión aproximada de la temperatura oral.



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