Dieta y control de peso en personas con hipertensión

El 18 de enero de 1986, una revista médica semanal, Pulse, publicó un artículo de un grupo de clínicos de un hospital londinense cuyo título era: «Hipertensión: ¿qué fármaco para qué paciente?». En el artículo se decía lo siguiente:

  • Recientemente hemos asistido a un resurgimiento del interés por la utilización de los tratamientos no farmacológicos como adyuvantes o alternativos al tratamiento farmacológico. Se ha puesto de manifiesto que una variedad de intervenciones disminuyen la presión arterial, aunque no se ha demostrado que disminuyan o eviten las complicaciones de la hipertensión.
  • Siguiendo estos consejos naturales, frecuentemente los pacientes podrán ser tratados con dosis mucho más bajas de los fármacos que de lo contrario precisarían. Esto conducirá a una mejor tolerancia del tratamiento, a un mejor cumplimiento de éste y a un mejor control, pero es poco probable que se evite la necesidad de un tratamiento con fármacos en la mayor parte de los casos.

El autor de este artículo fue sumamente prudente. Muchos pacientes con hipertensión moderada a grave, sobre todo cuando está establecida desde hace mucho tiempo, así como algunos pacientes con hipertensión ligera, tendrán que continuar tomando la medicación. Si esto resulta ser cierto en su caso, consuélese pensando en la perspectiva de disminuir la dosis de los fármacos que está tomando y en consecuencia disminuir la posibilidad de sufrir cualquier efecto adverso que pueda experimentar debido a los fármacos.

No obstante, recuerde también que la hipertensión es una afección muy compleja y que cada paciente hipertenso tiene su propia capacidad para responder a los tratamientos naturales. Tal vez le parezca poco probable que usted pueda interrumpir el tratamiento farmacológico. Sin embargo, los tratamientos naturales suelen producir mejoras inesperadas y, sin duda, aumentarán su estado de salud general.

Con respecto a los efectos de los tratamientos naturales sobre las complicaciones de la hipertensión, esto depende de la gravedad y de la duración de los problemas implicados. Una disminución eficaz de la presión arterial alivia la tensión a la que está sometido el corazón y un grado leve de insuficiencia cardíaca es reversible. Ningún tratamiento puede invertir una lesión grave de los riñones, de los ojos o del cerebro, con independencia de que sea ortodoxo o complementario.

El artículo mencionado previamente continuaba con un comentario sobre los beneficios de la pérdida de peso, el ejercicio, la relajación, el abandono del hábito tabáquico y la moderación en el consumo de alcohol, y concluía afirmando: «Se han aconsejado modificaciones dietéticas que en general han sido aceptadas».

Dieta: sus objetivos

El término dieta tiene un significado peyorativo. Cada vez que se propone una nueva dieta, su creador la pone por las nubes, aunque invariablemente, si es tan exigente como la mayoría de las dietas, pronto descorazona a sus seguidores. Según lo interpretado popularmente, las dietas son un método de control de la salud que la mayor parte de los individuos están deseosos de probar y uno de los que más
frecuentemente la gente abandona, por considerarlas ineficaces y deprimentes.

Sin embargo, la definición del diccionario del término dieta pone la cuestión en una perspectiva mucho más grata. Simplemente una dieta representa «el consumo habitual de alimentos y líquidos de una persona o de un animal». Por consiguiente, continuaremos utilizando este apropiado término para hacer referencia a una forma de alimentarse, que se modifica con cuatro objetivos principales que son los siguientes:

  1. Mejorar la salud general, aumentar la vitalidad e incrementar la energía.
  2. Disminuir la hipertensión.
  3. Disminuir un nivel elevado de colesterol (hipercolesterolemia).
  4. Disminuir y estabilizar el peso corporal.

De forma parecida, es posible que su peso sea el ideal o incluso inferior al ideal para su talla y su complexión. La gente le envidia profundamente o lo felicita, según que ello se deba a su eficiente metabolismo o a su autocontrol. En la mayoría de los países europeos aproximadamente un 40% de los hombres y un 30% de las mujeres presentan un sobrepeso de acuerdo con las directrices del peso corporal proporcionadas por la mayor parte de los colegios de médicos europeos.

Usted come normalmente todo lo que le apetece y no tiene ninguna necesidad de contar las calorías. Sin embargo, si mantiene un peso normal o bajo mediante dietas de restricción, será capaz de rechazar esas dietas milagrosas que constituyen una pérdida de tiempo y seguirá un patrón de alimentación más saludable y aceptable que controlará su peso de manera natural.




Califica este Artículo:
0 / 5 (0 votos)






Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *