Enfrentar la vida de adulto: ¿Están preparadas las nuevas generaciones?

Podríamos decir que de los veinticuatro a los treinta años es la etapa de la consolidación de la adultez. Ya existe compromiso, hay vínculos permanentes, la gente está buscando valores sólidos, cierta estabilidad en el tiempo, la formación de un proyecto de un NOSOTROS en vez de un YO y un TÚ en forma separada. Nos encontramos con una generación incómoda por querer lograr cosas desde el alma y no solamente por buscar lo material.

Pero algo pasa cuando alcanzamos esta etapa, porque si hemos leído todas las edades anteriores, quizás podamos concluir que esta generación no llega muy bien preparada interiormente para enfrentar una vida de adultos. Ya no debieran ser llamados adolescentes, sino adultos jóvenes. Sin embargo, prefiero denominarlos adolescentes tardíos, porque es una generación en la cual muchos de ellos se han cambiado de carrera, han establecido relaciones de pareja y compromisos absolutamente esporádicos o basados en criterios bastantes egoístas, donde comparten algunas cosas juntos, pero tienen un exceso de respeto de los mundos privados.

La realidad actual del adulto jóven

Muchas veces, de una u otra forma, a estos adultos jóvenes se les ha enseñado que el éxito laboral es claramente lo más importante. Se empieza a producir un existismo preocupante y se transforman en eternos estudiantes: personas que salen de la universidad y hacen un posgrado tras otro, un MBA tras otro, y nunca empiezan a trabajar. Una generación que no quiere casarse y que posterga lo más posible la formación estable de una pareja y el inicio de la maternidad.

El mayor bienestar lo logran con la obtención de cosas, como un departamento o apartamento, un carro o un auto y un cuerpo perfecto, donde todo se engloba a base de un fenómeno que se podría llamar exitista. Hay que tenerlo todo perfecto: el cuerpo, el trabajo, ojalá el novio o la novia; quieren tener muy buen sueldo, ojalá con poco trabajo, practicar harto deporte y conseguir que los logros económicos sean lo más trascendente e importante.

¿Qué pasa con esta generación? ¿Qué sucede en realidad en el alma de esta gente que ha ido perdiendo el sentido, que ha ido postergando su inicio a la vida, porque no quiere cometer riesgos? Y ahí hay un límite que a mí me parece peligroso, entre parecer o mostrarse híper responsable para tomar decisiones, pero al mismo tiempo limitar con el egoísmo, con la sensación de no querer equivocarse.

Ahora, esto que le ocurre a esta generación, los adultos, nuestros padres, nuestros abuelos son absolutamente responsables. Quizás por no mostrar, como decía anteriormente, mundos adultos felices, comprometidos, donde las parejas que sean felices digan que lo son, que de verdad se muestre el amor como un concepto entretenido, apasionado, entregado, jugado por entero.

En esta generación, el goce es primordial en el fondo. Se dice una y otra vez que si yo no lo estoy pasando bien, debiera terminar. Aprender con el otro de los sufrimientos es algo que hoy día es visto como algo loco, descerebrado, y se predica: «¿Para qué vas a estar con alguien si en este minuto no lo estás pasando bien?». El amor no es sólo felicidad, pero tampoco, por supuesto, se debe mantener una relación que sólo produce un costo de sufrimiento. El amor no está hecho para producir daño, pero si me toca enfrentar dificultades, porque el otro no siempre va a ser perfecto, porque siempre el otro va a tener algún tipo de característica que a mí no me llene, ¡no puedo por eso romper una relación si es que yo siento que lo amo, porque no voy a encontrar a nadie perfecto! Creo que aprender a vivir en la imperfección y a aceptar que las cosas no son como uno quisiera es algo clave que a esta generación le cuesta mucho entender.

He tenido grupos de trabajo, de personas cercanas a los treinta años, que son verdaderos viejos del alma, porque han experimentado todo tipo de vivencias en la juventud, conocieron todas las experiencias sexuales posibles, tuvieron acceso económico a todo lo que quisieron, pero son pasivos, no poseen sueños, están cansados de la vida que tienen y cuando llegan a sus departamentos, preciosamente decorados, se sienten solos y tristes; quisieran otra cosa, pero también son incapaces de saber dónde encontrar a la pareja o a la persona adecuada. Nos encontramos con mujeres que trabajan todo el día, que tienen happy hour con sus amigas o van al gimnasio y llegan a su casa con la sensación de no saber dónde están los hombres que se quieren comprometer. Y por otro lado, hombres que hacen exactamente lo mismo y que tienen la misma sensación de soledad.

Los costos de la vida

Creo también que hay una tendencia a evadir todo lo que tenga que ver con pagar algún costo.
Lo que se quiere mayoritariamente en esta edad son ganancias. Tratar de tener los mejores sueldos, las menos horas de trabajo, el mejor cuerpo, con los menores costos de gimnasio. Tratar de tener la mejor pareja, sin que ella demande o exija grandes cosas. Poder estudiar eternamente, quizás como un afán de escapar y encubrir un miedo a este mundo adulto que va a empezar a exigir responsabilidades; por eso es más cómodo mantenerse en el mundo estudiantil.

Siempre me pregunto cuando trabajo con grupos de personas entre los veinticuatro y treinta años: ¿Qué están esperando para empezar a vivir?». Los grandes negocios de la vida son todos malos negocios, son todos poco rentables, son puros gastos emocionales o físicos, pero son los que nos hacen desplegarnos a favor de un sueño. Son los que nos permiten salirnos de nosotros para entrar en otros,son los que nos dejan crecer como seres humanos, los que nos hacen ceder a cosas y aceptar realidades que nos pueden hacer sufrir incluso, pero al mismo tiempo crecer una enormidad.




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Un comentario en Enfrentar la vida de adulto: ¿Están preparadas las nuevas generaciones?

  1. Kizaru Hombre de luz Borsalino Dice:

    mmm yo tengo 19 años cumplo 20 el 23 del 12 de este 2014 y lamento no haber no haber besado o ascostado con una chica de joven ahora ya de adulto mmm les dire no he besado a ninguna chica y tampoco creo hacerlo por que ………………………

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