Indicios y síntomas de estrés

Existen ciertos  signos o síntomas pueden estar indicando que los  niveles de estrés de la persona son demasiado altos. Cada individuo responde de forma distinta al estrés pero, si tu, entre las tres categorías de síntomas que se presentan a continuación, tienes con frecuencia cuatro de los signos que se mencionan, y esporádicamente alcanzas hasta ocho, es casi seguro que requieres técnicas de relajación para reducir tus niveles de estrés.

Signos emocionales

  • Irritabilidad y nerviosismo exagerados.
  • Intolerancia con los demás y consigo mismo.
  • Agresividad y rabia.
  • Susceptibilidad.
  • Inquietud e impulsividad.
  • Tensión.
  • Ansiedad por cosas sin importancia.
  • Abatimiento.
  • Perdida de concentración y/o memoria.
  • Sentimientos de frustración.
  • Sentimientos de pánico.
  • Pesadillas y sueños inquietantes.
  • Sentimientos de aislamiento.
  • Incertidumbre frente a las decisiones.
  • Llantos frecuentes.
  • Perdida de interés por el sexo.
  • Sentimiento de pérdida de control.
  • Preocupación y miedos ilógicos.

Signos de conducta

  • Fumar más.
  • Consumir más alcohol.
  • Tomar más medicación.
  • Mayor promiscuidad en las relaciones sexuales.
  • Sobreactuar.
  • Obsesionarse con dietas o con laxantes.
  • Hacer rechinar los dientes.
  • Tics nerviosos en los ojos.
  • Tamborilear con los dedos o mover los pies sin cesar.
  • Fruncir el ceño.
  • Morderse las uñas.
  • Rascarse la cabeza o juguetear con el pelo.
  • Caminar de forma impaciente de un lado a otro.
  • Preocuparse en exceso por el tiempo.
  • Perdida de interés por el aspecto físico.
  • Perdida del sentido del humos.
  • Aumento de la somnolencia.
  • Propensión a accidentes.
  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Dificultad para volverse a dormir.
  • Dificultad para despertarse.

Signos físicos

  • Dolor de cabeza.
  • Boca y/o garganta seca.
  • Indigestión.
  • Nauseas.
  • Nervios en el estomago.
  • Estreñimiento.
  • Diarrea.
  • Perdida o aumento anormal de peso.
  • Perdida o aumento anormal del apetito.
  • Problemas de la piel, eccema, urticaria o erupciones.
  • Sudoración excesiva o sudores fríos.
  • Palpitaciones opresión en el pecho.
  • Aumento de la incidencia de alergias.
  • Resfriados o gripes frecuentes.
  • Tensión premenstrual.
  • Impotencia o frigidez.

El listado parece interminable y lógico.  La verdad, es que  para  la mayoría de nosotros   sentirnos irritables, tener  dolor de cabeza a diario, o experimentar  dificultades para dormir son parte de de lo cotidiano. Sin embargo,  esto no tiene porque ser así. Invertimos  tiempo en miles de actividades poco importantes y no nos dedicamos a nosotros mismos. A mantenernos alegres, a programarnos para descansar lo suficiente, a alimentarnos adecuadamente etc.

Es cierto que todos tenemos que trabajar, que cumplir horarios, que pagar cuentas y cumplir con ciertas responsabilidades sociales. Pero nuestra mayor responsabilidad es con nosotros mismos, con nuestra salud y bienestar.

 Si no estamos sanos y felices ¿De que sirve lo demás ?




Califica este Artículo:
4 / 5 (4 votos)






Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *