La fitoterapia, medicina alternativa para los hipertensos

Al principio la fitoterapia resulta difícil de identificar con el concepto de medicina complementaria o alternativa ya que esta antigua forma de medicina ha dado lugar de una manera natural e imperceptible a la ciencia farmacéutica actual, por lo que resulta tentador considerarla simplemente como un precursor valioso pero anacrónico de la farmacología moderna.

Esta visión de la fitoterapia en realidad es injusta ya que es un arte que continúa floreciendo como una forma importante y significativa de medicina complementaria por derecho propio. No es necesario destacar aquí que la base de la fitoterapia debe buscarse en las primeras tentativas de combatir las enfermedades. Sin ninguna duda, la farmacia moderna está en deuda con la sabiduría y experiencia de los herboristas a lo largo de la historia, y es indiscutible que la fitoterapia ha continuado ofreciendo extraordinarios beneficios a los pacientes de todas las razas.

A nivel científico, las plantas medicinales pueden considerarse como una fuente de numerosas vitaminas, minerales y oligoelementos esenciales, necesarios para potenciar la salud y combatir las enfermedades. A nivel más general, las sustancias medicinales utilizadas por los terapeutas y obtenidas de las plantas vivas contienen una asombrosa variedad de ingredientes activos que coexisten en un estado armonioso y natural. De acuerdo con los herboristas, el estado de equilibrio inherente a las plantas medicinales es responsable de sus propiedades curativas.

Los herboristas médicos se forman un juicio de los síntomas del paciente, pero conceden mayor importancia a su estado general de equilibrio y armonía integrados. Su objetivo es identificar los desequilibrios subyacentes de los sistemas corporales y psicológicos, llegar a un diagnóstico y tratar a la persona como un todo restaurando su estado de equilibrio. Esto explica la razón de que puedan emplearse diferentes remedios para tratar la misma enfermedad en distintos pacientes; como otras terapias complementarias, el objetivo de la fitoterapia es tratar a la persona como un ser individual.

Los fitoterapeutas están en contra de la extracción de un único elemento activo de una planta medicinal. Consideran que esta estrategia puede conducir a la producción de efectos adversos, una opinión confirmada por muchos pacientes que han sido tratados con la medicina ortodoxa. Por ejemplo, la digoxina prescrita para la insuficiencia cardíaca puede provocar efectos adversos cuando se utiliza como un fármaco. En comparación, el extracto de digital (a partir del cual se elabora la digoxina) contiene una serie de ingredientes naturales que combaten la insuficiencia cardíaca, aunque, cuando un fitoterapeuta competente la prescribe con precaución, tiene menos tendencia a provocar reacciones adversas.

La gente puede utilizar las plantas medicinales como autotratamiento, y son remedios fácilmente disponibles pese a que deben tomarse de acuerdo con las instrucciones.

No son la panacea para todas las enfermedades como tampoco lo son las vitaminas, minerales y otros suplementos naturales; y, puesto que son lo suficientemente potentes para aliviar y a menudo curar las enfermedades, su utilización incorrecta puede provocar graves consecuencias.

Muchos fitoterapeutas destacan la importancia de consultar a un experto acerca de cualquier enfermedad, incluso la más leve. En el tratamiento de la hipertensión el primer objetivo ha de ser el problema subyacente de la constricción de los pequeños vasos sanguíneos, lo que se acompaña de consejos sobre los cambios del estilo de vida, disminución del estrés, ejercicio y dieta.

Los probables remedios para la hipertensión serían los que poseen un efecto vasodilatador, es decir, los capaces de relajar las paredes de los vasos sanguíneos periféricos, como las flores del tilo, el espino y el ajo, por su capacidad de mejorar la circulación y la oxigenación de los tejidos. Pueden recetarse combinados con plantas diuréticas como el perejil, apio, hojas de diente de león, zanahoria y espárragos silvestres, y relajantes naturales como el romero, la lavanda, la melisa, la manzanilla y el calamento. Con estas medidas a menudo pueden obtenerse disminuciones importantes de la presión arterial.




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