La hipertensión y sus problemas de salud

La hipertensión es una afección insólita en el sentido de que no es una «enfermedad» sino un proceso que predispone a la aparición de diversas enfermedades, algunas de las cuales constituyen un riesgo para la vida. Además, en sus estadios tempranos no produce síntomas; rara vez se identifica una causa evidente; puede controlarse pero rara vez curarse; re­quiere un tratamiento de por vida, y el tratamiento de por sí puede producir síntomas en forma de efectos adversos.

Una de las razones por las cuales algunos médicos se abs­tienen de tratar a los pacientes con una presión arterial lige­ramente elevada es que son reacios a producir síntomas (es decir, los efectos adversos de los fármacos) cuando el pacien­te hipertenso antes del tratamiento no experimentaba ningu­no. Puesto que todos los pacientes hipertensos requieren una observación y control de cerca, es especialmente convincente el razonamiento que respalda una disminución natural de la presión arterial.

Es esencial comprender los riesgos que la hipertensión acarrea si está a punto de establecer cambios en su estilo de vida para mantener o disminuir su nivel de presión arterial. Cuanto más joven sea usted, mayor es el significado de un pequeño aumento de la presión arterial. Si tiene 35 años y una presión arterial diastólica de 100 mm Hg, la disminución de su esperanza de vida es de 16,5 años. Si tiene 5 años, esta misma presión arterial «sólo» predice una disminución de 6 años de su esperanza de vida.

Algunos médicos recetan fármacos a los pacientes hipertensos de cualquier edad. Otros sólo tratan a los pacientes con una edad inferior a los 65 años debido a los problemas inherentes a la utilización de determinados fármaco, ya que algunos estudios de investigación sugieren que es poco probable que los pacientes ancianos se beneficien de un tratamiento.

Por fortuna, los métodos naturales para disminuir controlar la presión arterial pueden utilizarse a cualquier edad. Una disminución de la esperanza de vida de 6 años para una persona de 65 años podría parecer pequeña para un estadístico médico, pero puede parecer muy grande cuando usted alcanza esta edad y espera gozar de muchos años de una jubilación saludable y activa.

Hipertensión y mala salud

Las alteraciones relacionadas con la hipertensión son de dos tipos. Las primeras son sobre todo consecuencia de la presión elevada de manera anómala y prolongada en el interior de las arterias e incluyen insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal y apoplejía (embolias y hemorragias cerebrales). Las segundas están causadas por la aterosclerosis, la enfermedad de las arterias, cuyo desarrollo acelera notablemente la hipertensión. Estas alteraciones comprenden las enfermedades coronarias y las alteraciones vasculares periféricas.

La enfermedad coronaria afecta a las dos arterias que nacen de la aorta, cuyas ramas se distribuyen por el corazón. Las alteraciones vasculares periféricas afectan a los vasos sanguíneos «periféricos» que están a cierta distancia del Corazón, tales como las arterias femorales y sus subdivisiones principales y secundarias que irrigan las extremidades inferiores.

Insuficiencia cardíaca

Un aumento moderado a grave de los valores de la presión arterial incrementa extraordinariamente la carga de trabajo (del lado izquierdo del corazón, que se ve obligado a bombear mucha más sangre de lo habitual hasta la aorta y el resto del sistema arterial para contrarrestar la mayor resistencia que ofrecen las arteriolas estrechadas.

Los músculos, incluyendo el del corazón, aumentan de tamaño cuando se utilizan excesivamente, y uno de los primeros signos de la tensión a la que está sometido el corazón es un engrosamiento de la pared del ventrículo izquierdo, el compartimiento izquierdo inferior que bombea la sangre y del que sale la aorta. El aumento de tamaño del corazón puede detectarse mediante un examen físico, una radiografía de tórax y un electrocardiograma (un trazado eléctrico de la actividad del corazón que proporciona información sobre su tamaño y rendimiento).

En último término, el esfuerzo llega a ser excesivo y el lado izquierdo del corazón muestra signos de insuficiencia. El suministro de sangre a los órganos y tejidos disminuye, lo que provoca debilidad y letárgica. La acumulación de presión en el ventrículo izquierdo impide que la sangre procedente de las venas pulmonares fluya libremente en el compartimiento superior o aurícula (es algo así como un gran atasco de tráfico, que impide el paso de una vía principal a otra ya atestada de motoristas en una hora punta). El tejido pulmonar se congestiona y, como consecuencia, en el paciente aparece tos y falta de aliento (disnea).

La tos puede ser seca o producir una expectoración mucosa teñida de sangre, en especial por la noche cuando los ataques de tos aguda ahogan al paciente, lo que lo obliga a levantarse de la cama y a abrir la ventana asustado porque, no puede respirar. La falta de aliento aparece primero durante el ejercicio prolongado; más tarde, con una actividad, ligera, y, cuando la insuficiencia cardíaca es grave, el paciente presenta disnea en reposo.

A menos que se reduzcan los elevados valores de la presión arterial y se alivie la insuficiencia cardíaca izquierda, a la larga se afecta el lado derecho del corazón. La presión se acumula en la aurícula derecha, lo que crea una presión retrógrada en las venas que drenan en la aurícula. Un signo característico de esto es el aumento de tamaño de las vena yugulares externas a cada lado del cuello que devuelven sangre al corazón desde él cuero cabelludo y la cara (ese abultamiento puede observarse a simple vista).

Su posición superficial debajo de la piel de la garganta (donde ofrecen un objetivo óptimo para el ataque de un vampiro en las películas de terror) hace a estas venas especialmente vulnerables a los traumatismos. En parte son visibles en los individuos sanos en su trayecto hasta el corazón: empiezan justo por debajo del ángulo de la mandíbula, cruz los grandes músculos del cuello, atraviesan a un lado y otro de la nuez de Adán (laringe) y finalmente desaparecen en el interior del tórax, detrás del esternón. Las venas yugular hinchadas y congestionadas por la presión del flujo retrógrado muestran signos característicos que ayudan a los médicos a evaluar la gravedad de la insuficiencia cardíaca.

Otros signos de la insuficiencia cardíaca derecha son pies y tobillos muy hinchados, el aumento de tamaño del hígado, la pérdida del apetito, el abdomen hinchado y el aumento de la frecuencia urinaria (sobre todo por la noche, lo que despierta al paciente y lo obliga a levantarse para orinar).




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Un comentario en La hipertensión y sus problemas de salud

  1. Silvio Dice:

    Buenas noches soy hipertenso y tomaba enalapril para el control y desde el fin de semana siento mareos fuertes se me van las luces sudo frío he consultado dos veces me cambiaron el enalapril por losartan y sigo mareado ya esta vez con sed y mucha orinadera y desde ayer se me están entumiendo los brazos de forma intermitente los dos que debo hacer o se que hacer el día de ayer me hicieron un electrocardiograma y salió bien.

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