La maternidad y la vida social

Del mismo modo que siempre te has relacionado con diferentes personas, no hay razón para que pienses que, al convertirte en madre, vas a necesitar en menor grado la compañía de otros adultos. De hecho, esta puede ser una excelente oportunidad para renovar y fortalecer viejas relaciones y establecer otras nuevas.

Amigos

Las amigas con hijos propios son una fuente de diversión e ideas que te harán la vida más fácil. Pueden darte la ropa de sus hijos y ofrecerte útiles consejos sobre dónde comprar pañales baratos. Pueden ser un gran consuelo después de una serie de noches de insomnio, y siempre resulta reconfortante ver que ahí fuera hay personas que comprenden lo que estás pasando.

Las amigas solteras o que no tengan hijos serán el vínculo con tu vida pasada. Pueden mantenerte en contacto con el «mundo real». Es estupendo salir con ellas alguna noche y olvidar por unas horas que eres madre, y lo mejor de todo, son unas estupendas canguros. Permitir que participen en alguna de las actividades que realizas con tu hijo es una buena forma de invitarlas a compartir tu nueva experiencia. Además, pasar un tiempo con amigas que no tienen hijos permite que vean lo duro que es hacer de madre, y así comprenderán por qué tal vez no te apetece ir de bares cada fin de semana. También les dará la oportunidad de disfrutar de algunas de las maravillosas experiencias que aporta un recién nacido.

Hermanas, hermanos, amigas y amigos, todos pueden formar parte del juego si, entre todas las otras cosas que debes tener presente, recuerdas invitarlos a participar en tu experiencia. Planifícalo conscientemente. Diles lo importantes que son para ti y las ganas que tienes de compartir con ellos esta nueva etapa de tu vida. Pero recuerda: no a todo el mundo le gustan los niños pequeños. Piensa en lo aburrido que puede resultar para otra persona oírte hablar y hablar sobre cada pequeño detalle de la vida de tu hijo y en cómo te sentías tú cuando te bombardeaban en una situación similar. Resulta fácil olvidarlo en medio de nuestra euforia, pero, si quieres espantar a tus viejas amigas, solo tienes que lanzarte a una descripción en profundidad del último movimiento intestinal de tu hijo. Por otro lado, mantener el interés por lo que está sucediendo en la vida de tus amigas hace que la conversación sea más interesante y equilibrada.

Grupos sociales

Para las madres es importante mantener la relación con grupos sociales. Aunque estés cansada y el hecho de arrastrarte a una clase de cerámica al final de un largo día pueda parecerte una perspectiva descorazonadora, haz un esfuerzo y date un respiro. Busca actividades que incluyan entre sus ofertas un servicio de guardería, o déjalas para los fines de semana, cuando tu marido pueda ocuparse del pequeño.

Mantén el contacto con tus amigas, ejercita tus capacidades creativas y permite que tu marido pase un par de horas con su hijo. Todos saldrán beneficiados si puedes gozar de un poco de espacio e independencia. Si el grupo de madres con el que te reúnes está pensando en juntarse alguna vez sin los niños, propón una cena en un restaurante y sal a distraerte unas horas. Te sorprendería lo bien que sienta arreglarse y salir con unas amigas, aunque solo sea una o dos horas.

También los nuevos padres necesitan estar a solas con sus hijos. Eso les permite adquirir seguridad y les hace sentir que confías en su capacidad para hacer las cosas solos. Si tu compañero está nervioso la primera vez, sugiere que invite a un amigo para que le haga compañía. Ve al cine con una amiga. Asiste a clases de aeróbic. Sal de compras. Aprende idiomas. Diviértete. Mantén la relación con los grupos sociales a los que ya pertenezcas.

Familia

Seguramente la dinámica familiar cambiará radicalmente con la llegada de tu primer hijo.

Ten presente que, en los últimos veinte años, las ideas han cambiado bastante, en particular en lo tocante a la lactancia y las posturas para dormir. El constante bombardeo de consejos, muchas veces contradictorios, puede convertirse en un auténtico dolor de cabeza para ti. Esto puede ser causa de conflictos, aunque a veces vaya bien para dar un giro a las relaciones. Habla sobre esta cuestión con tu madre o tu suegra, con tus tías u otros miembros de la familia. Ponlas al día sobre los cambios que se han producido en este campo. Esta puede ser una buena oportunidad para invitar a tus padres a esta nueva etapa de tu vida… y de la suya.

Es común que las mujeres se emocionen ante la perspectiva de la primera experiencia de sus hijas como madres. Es posible que la idea de convertirse en abuelas y de ser capaces de llevar esta nueva relación con sus hijas las asuste. Para otras, resulta una dura tarea encontrar un término medio y participar sin excederse o sin que parezca que se entrometen. Algunas abuelas se pierden lo que para ellas debería ser una experiencia maravillosa porque no saben qué hacer para participar en la aventura. Recuerda incluir a tu madre dándole una idea muy clara de lo que os haría felices a ti y a tu marido. Y en el caso de tu suegra, esto es igual de importante, si no más.

Establece algunos límites si te preocupa que alguna de las matriarcas de las dos familias se entrometa demasiado. Sé muy clara con ellas sobre la forma en que pueden ayudarte y recuerda que pueden ser una maravillosa fuente de apoyo e ideas. Si quieren un papel en todo el proceso, proporcionarles una idea o incluso unas normas sobre la forma en que deseas que te ayuden evitará que se metan donde no quieres. Ellas también tienen derecho a pasar un tiempo con su nieto: la ocasión perfecta para que tú y tu marido os toméis un descanso.

Una de las ventajas de la familia que no debes dejar pasar es la de disponer de canguros gratis. Si tus padres, tu familia y amigos participan activamente en el cuidado de tu hijo, si tienen su propia relación con él, estarán deseando poder quedarse a solas con él. Estarán encantados de cuidar del niño unas horas mientras tú recuperas sueño atrasado o haces la compra. Aprovecha esta ventaja en todo lo que vale y asegúrate de animar a tus familiares a sentirse una parte importante de la experiencia.

Madres maduras

Hay montones de buenas ideas para divertirte con tu hijo que puedes aprender de las mujeres que ya han pasado por todo esto.

Los libros están bien, pero ¿quién tiene tiempo para leerlos con un recién nacido? Las mujeres mayores que estén contigo pueden darte todo tipo de ideas, desde cómo curar la irritación en el culito hasta tácticas de distracción para niños llorones. Pueden ayudarte a solucionar problemas en el momento en que surjan. Ellas reconocen la diferencia entre una irritación normal y una afta, y saben qué hacer en cada caso. Pueden decirte lo bien que lo haces cuando te sientes inútil o cuidar del niño una o dos horas cuando necesites un respiro. Busca a esas mujeres en la familia, en el vecindario, entre las madres de tus amigas… Descubrirás que pueden ser una estupenda fuente de información y entretenimiento.




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