La naturopatía y su utilidad en pacientes hipertensos

La naturopatía es una forma completa y diferente de la medicina que se concentra en la capacidad inherente de autocuración y autorreparación de nuestro organismo. Su objetivo es crear las condiciones adecuadas para que esto tenga lugar. El término “naturopatía” se ha utilizado desde principios del siglo, aunque la filosofía que es la base del sistema y muchos de sus métodos se remontan como mínimo a 400 años antes de Cristo y ya eran practicados por Hipócrates.

Los tres principios básicos de la naturopatía son los siguientes:

  1. Sólo la naturaleza cura. Lo hace mediante la fuerza de la vida, que restablece la armonía y el equilibrio siempre que lo hagamos posible.
  2. La enfermedad es consecuencia de los intentos del organismo de eliminar los impedimentos del funcionamiento normal de sus tejidos y órganos. Estos impedimentos se clasifican en tres tipos: químicos, mecánicos y psicológicos. Los problemas químicos hacen referencia a los aspectos de la bioquímica corporal, por ejemplo, una nutrición inadecuada, la eliminación ineficaz de los residuos a través de los intestinos, riñones, pulmones y piel. Los problemas mecánicos responsables de la mala salud incluyen la rigidez articular, la debilidad o tensión muscular, la mala postura y la mala disposición de las vértebras, que conducen a enfermedades del sistema musculo esquelético y nervioso. Las implicaciones de este último aspecto son amplias. La mala disposición de las vértebras puede afectar a la médula espinal, a los mensajes que ésta transmite entre el cerebro y el resto del cuerpo, y a los ganglios parasimpáticos y simpáticos o los centros nerviosos que controlan el sistema nervioso autónomo y, por ende, a factores como la contracción y dilatación de los vasos sanguíneos, la presión arterial, etcétera. Los problemas psicológicos incluyen todos los posibles efectos adversos del estrés, la ansiedad o la depresión sobre el cuerpo y sus órganos
  3. El tercer principio de la naturopatía ya se ha explica do en la descripción sobre las principales diferencias entre la medicina ortodoxa y las terapias alternativas con respecto a la salud y a la enfermedad, es decir, que la enfermedad surge a partir de la falta de armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu y afecta a todo el cuerpo con independencia del hecho de que los síntomas manifiestos puedan sugerir que sólo un órgano está afectado. La individualidad de cada persona se considera extraordinariamente importante y se cree que la naturaleza de dicha individualidad en parte es responsable de su salud. Cada uno de nosotros posee determinados puntos fuertes y puntos débiles y reacciona de forma diferente al estar sometido a tensión. Por esta razón, los naturópatas llevan a cabo una historia muy detallada del paciente y conceden una considerable importancia a los defectos hereditarios, a la posibilidad de un traumatismo preparto y al entorno del individuo. Durante la consulta, después de hablar largamente con el paciente, éste se somete a un reconocimiento físico y a una serie de investigaciones bioquímicas, por ejemplo, de la orina, la sangre, el esputo (expectoración) y otras secreciones. Una vez que se obtiene el diagnóstico a partir de toda la información, el naturópata decide cómo puede ayudarse a sí mismo el propio paciente. En el tratamiento de un paciente con hipertensión se concede especial importancia a la historia médica previa, a la salud o causas de la muerte de los padres y los familiares más próximos, al estado del corazón y el sistema circulatorio, función del sistema nervioso autónomo, al posible estrés actual o reciente, tensiones, problemas emocionales y hábitos sociales. El tratamiento presta atención a la dieta y al control del peso. El terapeuta dará consejos para abandonar el hábito tabáquico y moderar el consumo de alcohol y quizás enviará al paciente a un acupuntor o a un hipnoterapeuta si considera que aquél requiere una ayuda adicional. Muchos naturópatas defienden el ayuno como medio de tratamiento y pueden sugerírselo al paciente con su consentimiento, aunque siempre controlado por el terapeuta. También se recomiendan técnicas de relajación y regímenes de ejercicio, quizá combinados con un masaje terapéutico. El terapeuta también aconseja sobre las malas posturas y cómo corregirlas. Los terapeutas con formación en osteopatía pueden tratar personalmente los problemas vertebrales o enviar al paciente a otros terapeutas. Aunque los fármacos se consideran esencialmente toxinas indeseables, ningún naturópata experto aconsejará al paciente la suspensión de la medicación prescrita. Puede recomendarle plantas medicinales y suplementos dietéticos compatibles con el tratamiento actual, pero el objetivo de los naturópatas es tratar el cuerpo y encaminarlo a un estado de salud tal, que los fármacos lleguen a ser innecesarios o puedan utilizarse en dosis más pequeñas.



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