Las úlceras pépticas: hélicobacter pylori

El término úlcera péptica se refiere a una lesión en la mucosa del estómago o del duodeno. Así, hablamos de úlcera gástrica  o de úlcera duodenal.

El estómago: el centro de la digestión.

Es una enfermedad frecuente, ya que una de cada diez personas desarrollará una úlcera gástrica o duodenal en algún momento de su vida. Aunque resulte sorprendente, desde hace uno años sabemos que la causa más frecuente de la úlcera péptica es el Helicobacter pylori. El Helicobacter pylori es una bacteria a la que se trata de relacionar con múltiples enfermedades, en la actualidad está demostrado que produce úlcera péptica y que es un factor de riesgo del cáncer gástrico y del linfoma gástrico.

Sin embargo no es la única causa y las úlceras pépticas también se producen por el uso prolongado de antiinflamatorios no esteroideos (AINES) como la aspirina o el ibuprofeno. Estos fármacos son empleados en numerosas ocasiones y es frecuente que se requiera su uso en algún momento de nuestra vida. Siempre que estén indicados y controlados por un médico no deben presentar problemas, sin embargo, debe evitarse la automedicación y su toma sin la prescripción facultativa.

Otra causa menos frecuente de úlcera péptica es la pro-ducida por tumores secretores de gastrina (una enzima que actúa en la digestión), gastrinomas. Se conocen como úlceras asociadas al síndrome de Zollinger-Ellison.

Los alimentos muy condimentados, el café, el alcohol o el estrés no son causa de úlcera péptica.

 ¿Cuáles son su síntomas?

  •  Úlcera duodenal

El síntoma más frecuente es el dolor. El dolor que produce la úlcera péptica duodenal tiene unas características muy significativas que lo diferencian del producido por la gastritis. Es un dolor profundo, definido en ocasiones como «en punta de dedo», quemante. En otras ocasiones los pacientes lo definen como una presión abdominal o sensación de plenitud.

Aparece cuando el estómago está vacío, unas dos o tres horas tras la comida o incluso puede despertar en mitad de la noche. Calma a los pocos minutos de la ingesta de alimentos o de fármacos antiácidos. El motivo es que durante un tiempo se logra neutralizar los ácidos del estómago que dañan la úlcera. Sin embargo, la ingesta a la vez promueve la secreción de ácidos para comenzar el proceso de la digestión y a los poco minutos vuelve a reproducirse el mismo proceso con la reaparición del dolor.

  •  Úlcera gástrica

En la úlcera gástrica el dolor puede aparecer con la alimentación y disminuye de una manera menos significativa con la toma de antiácidos. En la úlcera gástrica el paciente siente rechazo a comer por lo que la anorexia (falta de apetito) y la pérdida de peso es más importante que en el paciente con úlcera duodenal. Existe gran variabilidad de síntomas y de su intensidad, dependiendo de cada individuo. Otros síntomas son la distensión abdominal e incluso las náuseas y los vómitos.

La intensidad de estos síntomas varía pudiendo durar desde días, semanas o años. Es importante destacar que existe un porcentaje de personas que no presentan ningún tipo de síntomas y que las primeras manifestaciones de la úlcera pueden ser las complicaciones. Existen pacientes con la misma sintomatología de la úlcera péptica que no presentan esta lesión. Se conoce como dispepsia no ulcerosa.

Complicaciones de la úlcera péptica: Síntomas de emergencia

Los cambios en las características del dolor suelen indicar la aparición de complicaciones. Si esto ocurre, se debe consultar rápidamente a un médico.

  •  Perforación de la úlcera: la úlcera puede ir creciendo en profundidad hasta que se perfora hacia la cavidad peritoneal. En esta ocasión el dolor aparece de un modo abrupto e intenso y suele ser más generalizado por todo el abdomen.
  •  Penetración de la úlcera en el páncreas: por la proximidad anatómica, la úlcera puede penetrar hacia el páncreas. El dolor aquí es constante, no calma con los ali-mentos ni los antiácidos y se puede irradiar hacia la espalda.
  •  Sangrado de la úlcera: las úlceras pueden producir hemorragias digestivas por erosión de la pared y afectación de vasos sanguíneos. Aparecen vómitos «en posos de café» que es sangre digerida que se ve como si fueran posos de café. Las heces son negras (por la sangre digerida). Sin embargo, si el sangrado es masivo, la sangre se puede ver de color rojo.
  • Obstrucción intestinal: la úlcera puede producir una obstrucción intestinal. El paciente presenta vómitos, disminución del tránsito intestinal. Dolor abdominal intenso y generalizado.
  • Helicobacter pylori: Un microorganismo responsable de la úlcera péptica. `

En los últimos años, el Helicobacter pylori ha ocupado las páginas de muchos periódicos y revistas de investigación científica. La mayoría de las personas han oído hablar de esta bacteria ya que los sistemas sanitarios han promovido charlas y conferencias para informar sobre la importancia del tratamiento.

El descubrimiento de la implicación del Helicobacter pylori en la úlcera péptica ha sido uno de los pasos más importantes de la Medicina en los últimos años. La molesta úlcera que tanto limita la vida de aquellos que la padecen, se puede curar erradicando esta bacteria con un tratamiento combinado de antibióticos y protector gástrico.

 ¿Cómo se adquiere el helicobacter pylori?

La transmisión del Helicobacter pylori es directa de persona a persona.

Probablemente, la forma más frecuente de contagio se produce a través de la saliva (de modo directo o por la inhalación de partículas salivares que flotan en el ambiente).

Evitar el contagio es difícil aunque existe más prevalencia en regiones con peores condiciones higiénicas y con problemas de hacinamiento.

Se ha estudiado la implicación del H. pylori en numerosas patologías, sin poderse llegar a demostrar que fuera el responsable de las mismas. Enfermedades vasculares (enfermedad isquémica coronaria, accidente cerebrovascular, fenómeno de Raynaud, migraña), enfermedad dermatológica (urticaria crónica, alopecia areata, rosácea, dermatitis atópica…) enfermedades autoinmunes (artritis reumatoide, púrpura trombocitopénica idiopática…), diabetes mellitus, anemia ferropénica, encefalopatía hepática.

Sólo se reconoce como agente causal de las enfermedades digestivas: úlcera duodenal, úlcera gástrica, cáncer gástrico, linfomas gástricos.

¿Cómo produce el “Helicobacter Pylori” úlcera péptica?

El Helicobacter pylori debilita la mucosa que protege al estómago y duodeno. De este modo el ácido penetra por la pared gástrica y duodenal erosionándola.

El 70 por 100 de la población está colonizada por esta bacteria, aunque no tiene porqué presentar ni desarrollar la enfermedad. La infección por Helicobacter pylori está extendida por todo el mundo con distintos grados de incidencia que dependen en gran medida de las condiciones socioeconómicas de cada país.

¿Que hacer ante la sospecha de Helicobacter pylori?

En nuestro medio la actitud que se adopta ante la sospecha de infección por Helicobacter pylori es:

Determinación de la presencia del H. Pylori: es necesario demostrar la presencia del Helicobacter pylori en el paciente mediante pruebas diagnósticas específicas.

Estas pruebas se dividen en pruebas diagnósticas invasoras y no invasoras.

  • Pruebas invasoras: se realiza una endoscopia, se toma una muestra y se identifica la presencia del microorganismo mediante cultivo microbiológico, histología y la prueba rápida de la urea que se basa en la identificación de esta proteina que es producida por el microorganismo para poder sobrevivir en un medio tan ácido como es el estómago y el duodeno. La endoscopia se realiza la mayor parte de las veces para estudiar la lesión del paciente y se toma biopsia para identificar los cambios que ha sufrido la mucosa gástrica o duodenal.
  • Pruebas no invasoras: pueden ser varias. La serología, que es la determinación en sangre de los anticuerpos que producimos frente a la bacteria, es una prueba útil como complemento pero no como diagnóstico. Otra prueba muy común es la prueba del aliento con urea marcada con C13, en el aliento del paciente detectamos la producción de urea por el Helicobacter pylori.
  •  Una vez determinada la presencia de la bacteria y siendo la entidad diagnóstica del paciente una de las que se encuentran dentro de aquellas en las que se ha demostrado el beneficio en el tratamiento se comienza el tratamiento con la conocida triple terapia OCA: omeprazol (un antiácido), claritromicina y amoxicilina (antibióticos).
  • Si la evolución del paciente no es favorable, se cambia a Metronidazol, asumiendo que es porque el Helicobacter pylori es resistente a claritromicina.

¿Cuándo se debe tratar?

No está demostrado que el Helicobacter pylori esté implicado en otras enfermedades digestivas como el reflujo gastroesofágico o la dispepsia. No todos los profesionales se ponen de acuerdo en cuándo se debe tratar.

Las indicaciones de tratamiento varían constantemente. Las últimas recomendaciones admitidas para el tratamiento erradicador del Helicobacter pylori según la Conferencia Española de Consenso sobre la infección por H. pylori son:

  •  Úlceras pépticas duodenales y/o gástricas.
  •  Úlceras pépticas complicadas (hemorragia, perforación, estenosis).
  •  Bulboduodenitis erosiva.
  •  Linfoma tipo MALT de bajo grado.
  •  Tras resección de cáncer gástrico precoz.

Otras indicaciones como la dispepsia funcional o historia familiar de cáncer gástrico, no están aceptadas (aunque en la práctica diaria se realiza tratamiento en muchas patologías en las que no se ha visto claramente demostrado el beneficio).

 ¿Cuál es su tratamiento?

A pesar de realizar correctamente el tratamiento, en algunas ocasiones no logramos erradicar el Helicobacter pylory. La Organización mundial de la Salud señala que el motivo de fracaso fundamental son las resistencias de la bacteria a los antibióticos.
Aunque es un microorganismo muy sensible a los antibióticos es difícil de tratar porque por su localización en el estómago y duodeno y la acidez de estas regiones anatómicas no se logran las concentraciones adecuadas de los fármacos. Por este motivo se deben emplear varios antibióticos juntos (terapia combinada).

La pauta empleada para el tratamiento es la OCA o triple terapia:

  • Omeprazol.
  •  Claritromicina.
  •  Amoxicilina.

Actualmente se han descrito las resistencias a claritromicina (se mantienen entre un O y un 15 por 100) y a metronidazol (que han aumentado desde un 20 por 100 hasta un 95 por 100), siendo las de amoxicilina francamente excepcionales. Este tratamiento se debe realizar entre siete y catorce días. Si a pesar de realizarlo correctamente no logramos la erradicación del Helicobacter pylori se cambia la claritromicina por metronidazol. Si aun así no logramos nuestro objetivo, pasamos a la cuádruple terapia en la cual añadimos un protector gástrico, el bismuto.

A los seis meses del tratamiento se verificará la erradicación de la bacteria por endoscopia o mediante el test del aliento.

 




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