Naturaleza de la presión arterial en la hipertensión

En una persona sana la presión de la sangre que sale del corazón es de alrededor de 120 mm de mercurio (cuyo símbolo es Hg). Puesto que la autopista, es decir, la aorta, y las arterias de la carretera principal son anchas, el flujo de sangre por ellas apenas encuentra resistencia y su presión prácticamente no se altera. Para determinar el valor de la presión se escoge la arteria del brazo tanto por esta razón como porque es más accesible al estetoscopio y el manguito del instrumento para medir la presión arterial utilizados por el médico.

Las ramas de la carretera secundaria son más estrechas, pero existe el número suficiente de arterias como para impedir un “atasco de tráfico” de la sangre de las arterias de la carretera principal que fluye en ellas. Sin embargo, la presión de la sangre disminuye progresivamente a medida que el calibre de las arterias se hace cada vez menor, y las arteriolas ofrecen una gran resistencia al flujo de sangre. En el momento en el que la sangre alcanza los capilares, la presión sólo es de unos 32 mm de mercurio. Puesto que los capilares son sumamente delgados, sería de esperar que ofrecieran la mayor resistencia de todos los vasos; pero los capilares son tan numerosos que ofrecen menos resistencia que las arteriolas. La disminución de la presión a través de A la red capilar sólo es de unos 20 mm de mercurio.

La presión en las venas es prácticamente nula, es decir, es aproximadamente idéntica a la presión atmosférica. La sangre procedente de la mitad inferior del cuerpo sería incapaz de superar la fuerza de la gravedad y de alcanzar el corazón si el sistema no dispusiera de una serie de factores de especial ayuda.

Uno de estos factores es el efecto de masaje de los músculos que rodean las venas, especialmente importante en las venas de las piernas, cuyas válvulas desempeñan un importante papel en la prevención del flujo retrógrado ya que contribuyen al ascenso de la sangre contra la gravedad. Otro de estos factores es el aumento de la presión negativa que se desarrolla dentro de la cavidad torácica cuando inspiramos y que estimula el flujo de sangre a lo largo de las venas en dirección hacia el corazón.

Por qué es necesaria la presión arterial

La función de la presión arterial es mantener un flujo de sangre hasta el último rincón de nuestro cuerpo, y de forma preponderante hasta el cerebro. A diferencia de otros órganos, las necesidades del cerebro nunca varían y son aproximadamente de 750 ml de sangre recién oxigenada por minuto, con independencia de que estemos durmiendo o despiertos, trabajando o relajados.

Una interferencia temporal en la irrigación de sangre del cerebro, por ejemplo, cuando la sangre se acumula en las piernas durante un período prolongado en el que hemos permanecido de pie, puede causar un desmayo. La conciencia pronto se recupera cuando la persona cae al suelo o pone la cabeza entre las rodillas, ya que cualquiera de las dos maniobras restaura el suministro de sangre y de oxígeno al cerebro.

Sin embargo, un paro cardíaco constituye un estado de mayor emergencia que precisa medidas de reanimación inmediatas. Cuando el corazón deja de latir, la circulación de la sangre se interrumpe bruscamente y la presión arterial disminuye hasta cero. Una carencia de oxígeno durante sólo 3 minutos produce una lesión irreversible de las células del cerebro y la muerte cerebral.

Mientras que un valor anormalmente bajo de la presión arterial produce síntomas muy desagradables como mareo, aturdimiento y la pérdida del conocimiento y puede conducir a la muerte si es extremadamente bajo, un valor de la presión arterial muy elevado somete a una gran tensión al corazón y a los vasos sanguíneos y puede provocar una lesión grave de otros órganos, lo que incrementa considerablemente el riesgo de un ataque al corazón (lo que los médicos denominan infarto de miocardio), embolia, hemorragia cerebral y otras alteraciones. Por consiguiente, es muy importante identificar un valor elevado de la presión arterial (hipertensión) en los primeros estadios del proceso e impedir por todos los medios que aumente hasta niveles peligrosos.




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