Propiedades del ajo

Nombre vulgar: Ajo

Nombre científico: Allium sativum L.

Hábitat: Se conoce desde tiempos remotos, habiéndose utilizado por la mayoría de las culturas, desde los antiguos egipcios, romanos, griegos hasta en la misma India u Oriente. Parece ser que su origen se ubica en Asia central, desde donde se entendió amplia mente y se encuentra naturalizado en muchas partes del mundo.

Propiedades medicinales, uso interno

Circulación: La presencia de componentes sulfurosos, así como la aliína, y del ajoeno , la hace muy importante en otorgar a esta planta propiedades antitrombóbitas (no formación de coágulos en la sangre) por lo que resulta muy adecuada para fluidificar la circulación sanguínea y evitar o luchar contra las enfermedades circulatorias siguientes: arteriosclerosis, hipertensión, colesterol, infarto de miocardio, angina de pecho y mala circulación (hemorroides).

Diurético: Favorece la eliminación de líquidos corporales, siendo muy adecuada en reumatismo, hidropesía, edemas, y vejiga.

Bactericida: Por su contenido en compuestos ricos en azufre, es, junto con el ajo, uno de los mejores remedios naturales para combatir procesos infecciosos del aparato respiratorio (gripe, bronquitis, faringitis, etc.), digestivo (putrefacciones intestinales, diarrea, etc.) o excretor (infecciones renales, cistitis, etc) Especialmente indicado para calmar la tos de origen bacteriano con funciones de expectorante. Por sus propiedades bactericidas, resulta especialmente indicado cuando el dolor de oídos responde a un infección interna del oído medio. (Comer ajo crudo en ensaladas)

Digestivo: Favorece la digestión, al estimular el hígado, la vesícula y el páncreas aunque debería evitarse en aquellos casos en que exista hiperclorhidria (acidez estomacal).

Uso externo

Picaduras de insectos, hongos o enfermedades de la piel: Sus propiedades bactericidas la convierten en un buen desinfectante contra las mordeduras o picaduras de animales, especialmente de insectos, así como la mayoría de afecciones de la piel, especialmente infecciosas, como los hongos, llagas, heridas y quemaduras. (Mojar la zona afectada con una gasa mojada en tintura o simplemente frotar la parte afectada con jugo de ajo) También puede utilizarse para combatir la sarna (Frotar la parte afectada con ajo machacado en aceite de oliva), las verrugas (Cataplasma de ajo sobre la verruga, sin afectar el resto de la piel) o los callos (Cataplasma de diente de ajo machacado con un poco de perejil únicamente sobre la zona afectada, sin afectar al resto de la piel, porque en la piel sana puede producir ampollas)
Las propiedades bactericidas del ajo se demostraron sobradamente en las dos últimas guerras mundiales, cuando se utilizaba su jugo para desinfectar las heridas de los soldados.

Dolor de oídos: Para tratar las infecciones del oido –Oitis (suministrar un par de gotas de aceite de ajo dentro del oído, tapar con un algodón posteriormente)

Ardor de pies: Por sus propiedades fungicidas resulta muy adecuado para combatir el ardor en los pies producido por la infección del pie de atleta (Maceración de 8 0 9 dientes de ajo en 001:1 lo de oliva durante 3 días.) Aplicar el aceite con una gasa entro los
dedos de los pies.)

Toxicidad: Dada la capacidad del ajo para hacer más fluida la sangre, deberían tomarse precauciones con los preparados de ajo.




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