Propiedades del muérdago

Nombre vulgar: Muérdago

Nombre científico: Viscum album

Hábitat: Vive semiparásito encima de las ramas de diversos árboles, principalmente árboles de hoja caduca, como manzanos o álamos, pero también sobre algunas variedades de pinos.
Características: Arbusto de color verde que puede llegar a medir hasta un metro. Tiene el tronco corto, pero las ramas son abundantes y repetidamente ahorquilladas, de manera que forman como una gran mata que cuelga del árbol parasitado. Las flores son unisexuales.

Es una planta a la que tradicionalmente se le han atribuido propiedades mágicas. Los antiguos druidas la utilizaban para preparar sus pociones mágicas. Modernamente se está extendiendo cada vez más la costumbre de considerarla la “planta de la buena suerte”. También se dice que traerá la felicidad a aquellos amantes que se besen debajo de ella. Todo esto ha hecho que , durante las fiestas de Navidad, se haya desarrollado un comercio ilegal de esta especie vegetal que puede poner en peligro su existencia.

Propiedades medicinales

Cardiotónica e hipotensora: Baja el exceso de presión arterial y regula el ritmo cardiaco. Todo esto – según algunos autores- sólo es posible cuando su substancia activa (la viscotoxina) es inyectada por vía intravenosa. Su uso, en este sentido, quedaría restringido a una prescripción por parte de un profesional.

Otros autores recomiendan infusiones de hojas (una cucharadita por taza) o cocciones de corteza (10 gr. por litro) para conseguir efectos positivos sobre el corazón y sistema circulatorio en general. Resulta eficaz este tratamiento último para el glaucoma, cuando este responde a un motivo circulatorio por presión sanguínea elevada, o el zumbido de los oídos (tinnitus) y la enfermedad de Méniére.

Antiepiléptica: Tomar tres tazas al día de la infusión de una cucharadita de hojas secas por taza.

Antirreumática: aplicar una compresa de la cocción de hojas secas sobre la zona afectada por dolores reumáticos.

Propiedades alimentarias de las nueces

Las Nueces destacan fundamentalmente por su aceites vegetales poliinsaturados. Aunque, como el aceite de oliva, contiene ácido oleico (monoinsaturado) de probado efecto en la reducción de los niveles de colesterol en la sangre,su riqueza en acido linoleico y alfalinoleico (poliinsaturados) le confieren propiedades aún más interesantes para rebajar este componente y prevenir enfermedades del sistema circulatorio que afectan al corazón y a las arterias. La utilización habitual de nueces en la alimentación permite reducir hasta en un 50 % el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio o la angina de pecho.

Estudios realizados han demostrado un poder incluso superior a los aceites monoinsaturados tan conocidos como el aceite de oliva para reducir el colesterol de la sangre, especialmente en lo que se refiere al colesterol de baja densidad o LDL, para aumentarla elasticidad arterial, para prevenirla formación de coágulos y rebajar la tensión arterial. Esta capacidad para fluidificar la sangre se atribuye sin duda a la transformación del acido alfalinoleico en prostglandinas responsables de evitar la aparición de la aterosclerosis.

Comer unas 5 nueces unas cinco veces por semana, en vez de obtener grasas de otras fuentes animales, como la manteca, la mantequilla, la carne animal o sus derivados, es una buena manera de cuidar el corazón. No obstante no debemos olvidar que las nueces, como la mayoría de los frutos secos, proporcionan una cantidad muy elevada de calorías (casi 700 por cada 100 gr.) por lo que no podemos abusar de ellas en caso de obesidad y siempre tener en cuenta el conjunto total que estos alimentos representan en el total de la dieta. Lo mejor es considerarlas como alimento de sustitución de otras fuentes no tan saludables.

Utilizadas como tal, las nueces, por su contenido en serotonina, constituyen un elemento muy saciante que pueden contribuir a evitar la sensación de hambre y cubrir los antojos o ganas de picar alimentos a todas horas, por lo que ayudarán a prevenir la obesidad.

Las nueces constituyen una buena fuente de vitamina E, con propiedades antioxidantes, por lo que resultarán muy eficaces para evitar la influencia negativa de los radicales libres en la salud orgánica. Además de cuidar el buen estado del corazón, previenen la aparición de muchas enfermedades. Si a esta vitamina le sumamos las pequeñas cantidades de vitamina C, viene a sumar a su capacidad para desintoxicar el organismo.

La presencia de zinc en las nueces, junto con su contenido en vitamina B y polifenoles, ayudaran a mantener el buen estado de la piel , previniendo algunas anomalías como el eccema o evitando que esta se seque. El zinc, junto con su riqueza en ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y omega 6, ayudarán a preservarla buena salud del cabello, favoreciendo su crecimiento y evitando anomalías como la seborrea o la calvicie, en la que, además del zinc, también ayuda su contenido en cobre.

Las nueces contienen mucho calcio lo que las hace ideales para prevenir la osteoporosis y mantener los huesos en buen estado. Será muy recomendable en personas mayores que pueden tener más facilidad en descalcificarse, sobre todo en mujeres que se encuentren en la postmenopausia y en las cuales la osteoporosis suele presentarse con frecuencia.

Por su bajo contenido en hidratos de carbono resultan adecuadas para la alimentación de los diabéticos ya que permiten estabilizar los niveles de glucosa en la sangre. Resultan muy interesantes para la alimentación infantil y juvenil, dado que, por su contenido en Lecitina y vitamina B constituyen una buena manera de alimentar el cerebro y permitir que los estudiantes tengan buenos resultados en sus estudios.

Precauciones en su consumo y conservación: Es mejor comprar las nueces enteras sin descascarilla. Conviene abrirlas antes de comérselas y consumirlas con rapidez. En caso de que se tengan que guardar, es mejor hacerlo en un recipiente bien cerrado y con unas condiciones adecuadas. Las nueces, por su contenido en ácidos poliinsaturados, no pueden someterse al calor de la cocción porque sus grasas se vuelven tóxicas. Tampoco conviene comerlas cuando están verdes porque contienen cianuro. Cuando están pasadas pueden descomponerse y desarrollar aflatoxinas, que son muy cancerosas. Igualmente deberán vigilar su ingestión aquellos que puedan tener alergia.




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