Prostatitis o inflamación de la próstata

La prostatitis, o inflamación de la próstata, acostumbra ser el resultado de una infección del tracto urinario que se ha extendido a la próstata. Se trata con antibióticos.

Prostatitis aguda

La inflamación de la próstata puede ocurrir a cualquier edad y se debe a una infección. Aunque la cistitis infección de la orina caracterizada por el escozor y la necesidad de acudir al servicio con más frecuencia es una enfermedad que afecta más a las mujeres, los síntomas también se dan en los hombres y pueden deberse a una infección de la próstata llamada prostatitis aguda. Los síntomas son fiebre alta y malestar general. Para los hombres de edad avanzada que también tienen HPB, cualquier síntoma de la próstata puede empeorar y provocarles retención aguda de orina.

En ocasiones, una infección del testículo llamada epididimitis puede complicar la prostatitis, y los síntomas llegan a tapar los de la próstata. Al igual que la cistitis, se trata con antibióticos. Sin embargo, la próstata no absorbe muy bien los antibióticos y algunos no surten el efecto deseado.

El cultivo de una muestra de flujo de la próstata para encontrar bacterias confirmara la prostatitis.

Cuando se sufre una prostatitis, el antibiótico más usado es una quinolona, como por ejemplo ciprofloxacino (Baycip), ofloxacino (Tarivid), norfloxacino (Normal). Es importante tomar el antibiótico durante el tiempo aconsejado por el especialista (varias semanas), y aunque hayan desaparecido los síntomas, para eliminar la infección por completo y que no reaparezca.

Es muy importante ingerir muchos líquidos y descansar mientras los síntomas sean graves. También es aconsejable no mantener relaciones sexuales, aunque de todas formas a pocos enfermos les apetece. Más tarde, el sexo puede ayudar, ya que cada vez que se alcanza un orgasmo el fluido de la próstata puede expulsar lo que queda de infección. Casi nunca se forman abscesos, pero en tal caso se practica una intervención quirúrgica parecida a la resección transuretral de la próstata.

Prostatitis crónica

Este trastorno puede provocar brotes de síntomas de cistitis o dolor crónico en el hipogastrio inferior, testículos, entre las piernas o incluso en el recto.

La prostatitis crónica resulta difícil de diagnosticar, ya que los síntomas se deben a muchos factores que no necesariamente tienen que ver con la próstata. Si están causados por este trastorno, la próstata puede estar muy sensible durante el examen. El especialista intentará encontrar bacterias en el flujo prostático, que se puede obtener masajeando la próstata, o bien de una muestra de semen.

A veces la próstata se inflama sin sufrir ninguna infección. Todavía no se ha descubierto la causa de este tipo de prostatitis pero algunos antiinflamatorios como el ibuprofeno (Espidifen, Nurofen) o la indometacina (Inacid) alivian los síntomas, aunque se usan muchos más medicamentos.

Prostatodinia

Los síntomas de la prostatodinia son parecidos a los de la prostatitis. Probablemente se debe a los espasmos del músculo de la próstata y muchos hombres que sufren estos problemas toman antagonistas alfaadrenérgicos, unos medicamentos que se usan contra la hiperplasia prostática benigna.

Las consecuencias del espasmo muscular se agravan con la ansiedad, el estrés, y en algunos casos influye también la situación laboral. El mismo hecho de preocuparse por este trastorno también lo puede agravar. En tal caso es recomendable hacerse pruebas de próstata para asegurar que no exista otro problema. El cáncer no acostumbra causar dolor de próstata.

Otras causas de la prostatitis

Resulta difícil diagnosticar la prostatitis, ya que no presenta unos síntomas específicos. Cuando alguien cree que puede padecer esta enfermedad debe visitar al urólogo. Éste lo enviará a otro médico para asegurarse de que los síntomas no se deben a otra enfermedad.




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