Pruebas diagnósticas empleadas empleadas en las enfermedades digestivas

Como en todas las enfermedades, lo más importante es que el paciente explique con exactitud al médico los síntomas y signos que presenta.

Las enfermedades del aparato digestivo son muy amplias y extensas debido a que son muchas y diversas las regiones anatómicas que pueden afectarse (esófago, estómago, intes-tino delgado y grueso, hígado, vesícula biliar, páncreas y bazo). Según el tipo de afectación existen diferentes pruebas para examinar estos órganos. El examen puede ser directo, observando la zona afectada con:

  •  Pruebas de imagen. Son las pruebas radiológicas.
  •  Endoscopia disgestiva.
  •  O puede realizarse a través de pruebas que confirmen el estado del órgano mediante pruebas bioquímicas o de análisis.

Estas pruebas comienzan con la exploración física que realiza el médico al paciente.

El médico siempre inspecciona la zona, la ausculta (en el abdomen se escuchan los ruidos que realiza el intestino con su motilidad); la palpa, y a través de la palpación define la zona del dolor, si encuentra masas o datos anormales. En la exploración abdominal el médico frecuentemente percute el abdomen, notando las zonas de diferente densidad y consistencia.

A continuación, con estos datos y los de la historia clínica, el médico determinará la prueba que precisa para llegar al diagnóstico.

Estudios Radiológicos

Las pruebas radiológicas que se emplean para ver el tracto digestivo son:

  •  Radiografía simple de abdomen: se realiza una radiografía normal del abdomen donde se puede observar la distribución de aire, si existe alguna masa o alteración de la estructura anatómica o si existen cálculos (en el trayecto de los uréteres que comunican el riñón con la vejiga, o en la vesícula biliar).

Si se produce una obstrucción de abdomen se observa alteración en la distribución del aire. Si se ha producido una perforación, observamos aire suelto que se localiza en zonas donde en condiciones normales nunca lo encontraríamos.

  • Radiografía de abdomen con contraste de bario:

El bario que se toma el paciente rellena el interior del tubo digestivo. Esto nos permite ver cómo es el trayecto interno. Si hay alteraciones en la mucosa o una masa se observa gracias a este contraste; sin embargo, cada vez se emplea menos porque se ha extendido la práctica de la endoscopia. Esta prueba consiste en visualizar el interior del tubo digestivo del paciente con un tubo que lleva una cámara en el extremo con una luz. Además podemos tomar mues-tras directas de la mucosa que se analizarán en los diferentes laboratorios de microbiología (para objetivar infecciones) o de anatomía patológica (que nos indica la estructura y los posibles cambios que se han producido en las células) dándonos el diagnóstico.

  •  Ecografía: es una prueba con la que observamos las estructuras anatómicas a través de las señales recogidas por un aparato que emite sonidos (el ecógrafo).

El rebote del sonido se traduce en imágenes. Es una prueba que debe ser realizada por expertos, ya que si se hace con precisión da una información fundamental. Para el paciente es completamente inocua ya que no produce molestias (como sí sucede con la endoscopia) y no necesita ingerir ninguna sustancia (como el bario). Se emplea para objetivar la vesícula biliar, el hígado, el bazo, el páncreas, ambos riñones, etc.

 Estudios endoscópicos

Como ya hemos explicado anteriormente, la endoscopia consiste en introducir un tubo con una cámara y con luz en su extremo por el tracto digestivo del paciente. Según el lugar por donde se introduzca el endoscopio se divide la endoscopia en:

  •   Endoscopia digestiva alta: el endoscopio se puede introducir por el esófago y se observa éste, el estómago y el intestino delgado. Normalmente, si se pretende objetivar el estado del estómago se denomina gastroscopia y cuando se pretende revisar todo, panendoscopia.
  •  Endoscopia digestiva baja: también podemos estudiar el colon introduciendo el endoscopio por el ano y observar todo el intestino grueso.

 Ventajas de la endoscopia digestiva

La endoscopia digestiva permite:

  •  Observar directamente las lesiones que se presentan en la mucosa.
  •  Tomar muestras, biopsia, para analizar. En el servicio de microbiología nos pueden informar de la presencia de bacterias, virus o parásitos (por ejemplo si hay o no Helicobacter pylori en el estómago o en el duodeno, bacteria relacionada con la producción de úlcera péptica). El servicio de anatomía patológica nos da el resultado de la lesión y así sabemos si se trata de un proceso canceroso, si es una enfermedad inflamatoria intestinal, etc.
  •  Tratar las lesiones. Con la endoscopia se pueden tratar varices que estén sangrando y que suelen comprometer la vida del paciente, o el médico que la realice podrá resecar pólipos que aparezcan a cualquier nivel del intestino.
    Esto nos permite tratarlos y, además, analizarlos.

 Desventajas de la endoscopia

El principal problema que presenta la endoscopia es la molestia para el paciente.

Actualmente se puede realizar una sedación suave que disminuye dichas molestias. En caso de que le tengan que realizar una endoscopia, su médico deberá informarle con exactitud en qué consiste y los síntomas que puede sentir. Cualquier duda o miedo que le preocupe háblelo con su médico.

 Otras Prubas diagnósticas:

Estudios manométricos: podemos realizar estudios de la presión que existe en el interior del esófago. Para que se propulse el bolo alimenticio, el esófago y el intestino presentan unos movimientos (peristaltismo) que van logrando que el alimento progrese.

Existen ciertos trastornos que producen molestias por la anomalía de estos movimientos, éstos se pueden llegar a diagnosticar mediante la manometría (medimos la presión que existe en el interior del esófago y objetivamos si es o no correcta, si está o no aumentada o si surgen ondas anómalas).

  •  Colangiopancreatografia endoscópica retrógrada: conocida como CPRE.

Consiste en llegar mediante endoscopia digestiva alta a la segunda porción del duodeno donde se encuentra el orificio de salida de los conductos de la vesícula biliar, hígado y páncreas (es la papila mayor del duodeno). Una vez que es posible alcanzarlo, se puede introducir contraste por él, así se rellenan estos canalículos y mediante una radiografia simultánea podemos observar su anatomía y si existen alteraciones.

La CPRE puede resultar terapéutica. Cuando hay piedras en la vesícula biliar y en el colédoco (conducto que desemboca en el duodeno y que recoge las secreciones del hígado y de la vesícula biliar), al abrir la papila mayor del duodeno, las piedras pueden drenar y resolverse el cuadro.

Estudios Analíticos

El laboratorio nos da a través del estudio de la sangre mucha información del funcionamiento de los diferentes órganos que conforman el aparato digestivo.

 Estudio del hígado

Determinadas enzimas determinan la actividad del hígado. Estas enzimas se dividen en dos:

  •  Transaminasas: nos indican cómo funcionan los hepatocitos, las células del hígado.
  •  Enzimas de coléstasis: estas enzimas se alteran cuando lo que está afectado no es la función del hepatocito, sino del sistema de drenaje de las sustancias del hígado y de la vesícula biliar.
  •  Estudio general: hemograma y bioquímica: las células de la sangre se alteran frente al sangrado (y si éste es muy profuso se produce anemia), frente a la infección (en este caso aumentan los leucocitos), y si existen pérdidas de líquido se alteran los electrolitos que hay en el plasma.



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