Que es la diabetes y porque es causada

La diabetes es una enfermedad metabólica que se caracteriza por el déficit total o parcial de la secreción de insulina a cargo de las células pancreáticas. Esta hormona hace que la glucosa (llamada comúnmente “azúcar”) de la sangre sea utilizada por los tejidos para la correcta nutrición.

En la inmensa mayoría de los casos, la diabetes es una enfermedad hereditaria. En algunos casos, sobre todo en el adulto, puede ser consecuencia de alteraciones pancreáticas, ya sean producidas por inflamaciones, intervenciones quirúrgicas o afecciones genéticas que conllevan una incapacidad de la glándula para elaborar insulina. También puede adquirirse a causa de otras enfermedades o de ciertos estados del organismo como la obesidad o el estrés, así como debido a la administración de determinados fármacos.

La diabetes conlleva una predisposición al desarrollo precoz de arteriosclerosis, por lo que es preciso reducir la ingestión de grasa animal con el propósito de prevenir esta posibilidad. Por otra parte, las grasas, tanto vegetales como animales, contienen muchas calorías y su consumo favorece la obesidad y arteriosclerosis.

El diabético mal compensado durante el inicio de la enfermedad se caracteriza por tener gran apetito. Paradójicamente, sin embargo, es muy posible que baje de peso progresivamente. La simultaneidad de la pérdida de peso y la alta ingesta de alimentos se explica por la eliminación de grandes cantidades de glucosa por la orina sin que el organismo pueda utilizarla, debido a la dificultad que tiene el diabético para sintetizar las grasas.

Por regla general la dieta de los diabéticos debe ser rica en proteínas y escasa en grasas yen hidratos de carbono. El ejercicio físico es muy importante, eso sí moderado, ya que esto hace descender la cantidad de glucosa en la sangre. En estos casos es preciso disminuir la dosis de insulina o comer más o con mayor frecuencia.

Un diabético suele tener mucho apetito, y en consecuencia come más. Sin embargo la glucosa que aportan los alimentos no se quema, por el contrario, se acumula en la sangre. Según la taza de glucemia sea más o menos alta, el páncreas se esforzará por excretar mayor o menor cantidad de insulina que, sin embargo, no cumple la función de favorecerla inclusión de la glucosa en las células del hígado y de los músculos.

Por otra parte la incidencia de ceguera es 20 veces mayor en diabéticos que en los no diabéticos. Aproximadamente el 2% de los diabéticos se vuelve ciego. La retinopatía diabética es la causa más frecuente de ceguera en los individuos de 20 a 65 años. La retinopatía diabética se relaciona más con la duración de la diabetes que con cualquier otro factor. En el momento de la muerte el 70% de los diabéticos tiene retinopatía.




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