Reacciones alérgicas

Una alergia es una reacción del sistema inmune del hombre hacia una sustancia extraña (llamada alergeno). Tal reacción puede asumir formas muy diversas, como son las erupciones cutáneas, la congestión, el asma y en contados casos, el estado de choque o la muerte. Entre los alergenos comunes se reconocen a los pólenes y los venenos de insectos. El presente capítulo analiza las alergias hacia los alimentos y medicamentos.

Alergia a alimentos

Es posible que sean las alergias hacia las cuales existe menor entendimiento. En Estados Unidos, dos de cada cinco personas creen ser alérgicas a alimentos específicos. No obstante, menos del 1% padece alergia a alimentos verdadera. Noventa por ciento de las alergias a alimentos se deben a ciertas proteínas de la leche de vaca, clara de huevo, cacahuates, trigo o frijol de soya. Otros alimentos que pueden causar problemas son las bayas, mariscos, maíz, frijoles y goma arábiga (usada como espesador en ciertos alimentos procesados).

El colorante químico amarillo n° 5 también puede dar origen a una respuesta alérgica. El chocolate, del cual se pensó durante mucho tiempo que producía alergias (especialmente en niños), en realidad pocas veces las genera. Entre los signos y síntomas de alergia alimentaria se incluyen los siguientes:

  • Dolor abdominal, diarrea, náusea o vómito.
  • Desmayo.
  • Urticaria, engrosamiento de la piel o eccema.
  • Hinchazón de los labios, ojos, cara, lengua y garganta.
  • Congestión nasal y asma.

Autocuidados

  • El hecho de evitar la ingestión de alimentos que hubiesen producido reacciones indeseables es la mejor forma de prevenir las reacciones alérgicas
  • Cuando seleccione los alimentos sustitutos, tenga cuidado de elegir los que aporten los nutrimentos requeridos.
  • Si ha sufrido una reacción grave, porte un brazalete o collar de alerta médica. Pregunte a su médico acerca de la posibilidad de traer consigo medicamentos para situaciones de urgencia.
  • Aprenda las técnicas de reanimación y enséñelas a sus familiares y amigos.

Atención médica

Las alergias a alimentos pueden diagnosticarse siguiendo un proceso minucioso que explora los siguientes hechos:

  1. Historia de los síntomas, lo cual incluye cuándo se presentaron, hacia cuáles alimentos se reaccionó, la ración del alimento requerida para desencadenar los síntomas y el antecedente familiar de padecer alergias.
  2. Identificar los hábitos alimenticios para reconocer los alimentos más riesgosos, sus síntomas y el uso de medicamentos.
  3. Examen físico.
  4. Pruebas. Son de utilidad las pruebas cutáneas (cutirreacciones) con extractos alergénicos específicos y una prueba sanguínea para medir la inmunoglobulina E (IgE, una de las proteínas de defensa del cuerpo). Ni unas ni otra tienen precisión absoluta. Podrían resultar de mayor provecho para reconocer hacia cuáles alimentos no se es alérgico.
  5. La dieta de exclusión y provocación con alimentos es el mejor método, ya que permite correlacionar los síntomas con alimentos específicos. Sin embargo, no debe usarse en las personas que han presentado reacciones graves. En cuanto a reacciones leves provocadas por alimentos, su médico podría recetarle antihistamínicos o cremas cutáneas.

Precauciones

Las reacciones alérgicas graves, como la anafilaxia o el asma agudo, son importantes porque ponen en riesgo la vida. Afortunadamente, son infrecuentes. Mucha reacciones se limitan a erupciones cutáneas y urticaria; pero ello no significa que deban pasarse por alto. La desnutrición y los padecimientos que deprimen el sistema inmunitario aumentan las probabilidades de que ocurra la alergia hacia los alimentos.

 

Cuidados infantiles

Las probabilidades de alergia alimentaria en niños son mayores que en los adultos. Conforme madura el aparato digestivo, tiende menos a permitir la absorción de los componentes alimentarios que desencadenan reacciones alérgicas. Los niños generalmente superan sus alergias a la leche, el trigo y los huevos a medida que crecen y en muchos casos lo hacen hacia los 6 años de edad. Las alergias graves y las provocadas por la ingestión de nueces y mariscos tienden a perdurar toda la vida.

Alergia medicamentosa

Casi todos los medicamentos pueden producir reacciones adversas en algunas personas. Las reacciones a gran parte de los fármacos son infrecuentes, y cuando se presentan pueden ir desde las meramente irritantes hasta las que ponen en riesgo la vida. Algunas (como las erupciones cutáneas) son de tipo alérgico verdadero. Sin embargo, muchas son efectos adversos de medicamentos específicos, de lo cual son ejemplo clásico la resequedad de boca y la fatiga. Se incluyen el efecto tóxico de los fármacos, como serían las lesiones hepáticas. Asimismo, es poco lo que se conoce respecto de algunas más. Su médico decidirá la naturaleza de las reacciones y qué hacer respecto de ellas.

La penicilina y medicamentos similares originan un alto porcentaje de las reacciones hacia los fármacos, las cuales comprenden erupciones cutáneas leves, urticaria y anafilaxia inmediata. Lo más común son las erupciones cutáneas leves.

Entre los medicamentos que tienden a causar mayor número de reacciones alérgicas se cuentan las sulfonamidas (“sulfas”), barbituratos, anticonvulsivos, insulina y anestésicos locales. Todos ellos son fármacos eficaces y de uso común. Las reacciones sobrevienen en una minoría de personas. Si se emplean y no han causado problema alguno, no existe razón para dejar de usarlos. Asimismo, los medios de contraste inyectados en los vasos sanguíneos para delinear ciertos órganos en radiografías contienen iodo y por ello, pueden originar reacciones alérgicas.

En casi un millón de estadounidenses, sobre todo adultos, se presentan reacciones a un medicamento muy usado: el ácido acetilsalicrlico (Aspirina). Aunque no se trata de una alergia verdadera, es una reacción que pareciera serlo y puede tener consecuencias graves.

Los signos y síntomas de las reacciones alérgicas a medicamentos comprenden los siguientes:

  • Silbidos en el pecho y dificultad para respirar
  • Erupción cutánea, urticaria y comezón general
  • Choque

Autocuidados

  • Evite los medicamentos que le produzcan alguna forma de respuesta alérgica.
  • Si sufre una reacción grave, aprenda los nombres de los medicamentos relacionados con el fármaco que la ocasionó.
  • Use un collar o brazalete de alerta médica que indique la alergia al medicamento específico.
  • Informe a los médicos sobre su sensibilidad antes de recibir algún tratamientao manejo farmacológico.
  • Señale las posibles reacciones a su médico. Estas pueden ocurrir incluso días después de interrumpir el medicamento.

Atención médica

Las reacciones a medicamentos más comuneserupciones cutáneas, comezón y urticariase tratan con antihistamínicos o, a veces, con cortisona. En muchos casos, las alergias a fármacos son incurables. Una excepción al respecto es la alergia a la penicilina. En algunas personas, es posible disminuirla al grado de que se tolere el medicamento. A tal efecto, se administran dosis pequeñas de la sustancia, que se incrementan paulatinamente, para disminuir la respuesta inmunitaria.




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