Sudor y olor corporal

La producción de sudor (sudoración) es la respuesta normal del cuerpo a la acumulación de calor. Su producción varía mucho de una persona a otra. Muchas mujeres sudan más intensamente durante la menopausia. Ingerir bebidas calientes o las que contienen alcohol o cafeína puede incrementar transitoriamente la sudoración. La sudoración es una molestia leve para la mayoría de las personas. Sin embargo, las axilas, manos y pies sudorosos constituyen un problema importante para otras.

El sudor es en lo fundamental inodoro; pero suele adquirir un olor desagradable cuando proliferan las bacterias y transforman las secreciones corporales en productos olorosos. El olor también puede verse afectado por el estado de ánimo, hormonas y lo que ingerimos, como la cafeína. El “sudor frío” es usualmente la respuesta del cuerpo a una enfermedad grave, ansiedad o dolor intenso. Debe recibir atención médica inmediata si se acompaña de desmayo o dolor del pecho o del estómago.

Autocuidados

  • Use ropa hecha de materiales naturales, sobretodo de algodón, y en contacto directo con la piel.
  • Báñese diariamente. Aunque pueden ser de utilidad los jabones antibacterianos, también pueden resultar irritantes.
  • Pruebe productos de venta sin receta, como los rocíos y lociones desodorantes, que contengan clorhidrato de aluminio o sulfato de aluminio amortiguado.
  • En relación con los pies sudorosos, se recomienda escoger zapatos de materiales naturales que “respiren”, como el cuero. Debe usar calcetines adecuados. Los de algodón y lana pueden ayudar a mantener los pies secos, dado que absorben la humedad. Los fabricados con acrílico, que es un material sintético, mantienen la humedad alejada de los pies. Cámbiese los calcetines o las medias una o dos veces al día y en cada ocasión séquese bien los pies. Los microorganismos proliferan en los espacios húmedos entre los dedos de los pies. Use los productos en polvo para los pies de venta sin receta que ayudan a absorber el sudor. Ventile sus pies. Aproveche andar descalzo cada vez que pueda. Empero, cuando ello sea imposible, quíteselos momentáneamente de cuando en cuando. Para las mujeres, conviene probar las pantimedias con suela de algodón.
  • Para las axilas sudorosas, use desodorantes. Si la irritación constituye un problema, puede ser de utilidad la crema de hidrocortisona al 0.5 por ciento (de venta sin receta).
  • Aplicar desodorantes por la noche, al acostarse, en las palmas de las manos o plantas de los pies sudorosas. Se recomienda usar desodorantes no perfumados.
  • Probar la iontoforesis. Puede ser de utilidad este procedimiento, en que se administra una corriente eléctrica de poca intensidad a la parte corporal afectada mediante un dispositivo operado con baterías. Sin embargo, es posible que no sea más eficaz que un desodorante de aplicación local.
  • Excluya la cafeína y otros estimulantes de su dieta, al igual que los alimentos de aroma fuerte, como el ajo y la cebolla.

Atención médica

Es probable que el médico recomiende un desodorante de prescripción. Algunas personas podrían beneficiarse con una operación en la que se extirpan las glándulas sudoríparas afectadas. Sin embargo, esta intervención sólo se realiza en personas con irritación considerable y malestar persistente a causa de los desodorantes o del sudor excesivo. Hay que consultar al médico si la producción de sudor o la sudoración nocturna aumentan sin razón evidente. Las infecciones, enfermedades del tiroides y ciertos tipos de cáncer pueden causar cambios inusuales de la sudoración.

La producción excesiva de sudor acompañada de falta de aire requiere atención médica inmediata. Esto puede ser signo de un ataque cardiaco. A veces, el cambio de olor indica una enfermedad. El sudor de aroma afrutado es signo de diabetes, y el de aroma amoniacal, de una enfermedad del hígado.




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