Técnicas de Aplicación de la Crioterapia

Vamos a emplear técnicas que comprenden el uso de:

  • Bolsas de hielo
  • Compresas frías
  • Baños y chorros fríos
  • Baños de contraste
  • Envolturas frías con agua o alcohol
  • Inmersión en agua con hielo
  • Cámara fría
  • Aplicación de nieve carbónica
  • Aerosoles
  • Cloruro de etilo
  • Fluoruro de metilo
  • Aplicando la Crioterapia

Hace varios años la terapia en frío (crioterapia) realizada en cabina invadía por completo el mundo de la estética, convirtiéndose en tema de controversia en muchos países.

Hoy, el frío y los productos que la promueven como su principal agente de belleza son un gran aliado de la cosmética por los enormes beneficios que brindan a la piel, sobre todo en países como el nuestro en que resulta más agradable el uso del frío ante el calor.

Todos sabemos de los enormes beneficios de los antifaces fríos para los ojos que ayudan a combatir las ojeras, además de la acción reafirmante que produce en la piel el terminar el baño con un chorro de agua fría. Las funciones del frío en la industria de la belleza son múltiples: es astringente, antiinflamatorio, reafirmante, refrescante, relajante, hidratante, mejora la flacidez, oxigena el rostro y cierra los poros. Y por si fuera poco, sirve de anticelulítico, porque drena y desbarata la grasa acumulada.

Prácticamente ayuda a combatir los grandes problemas estéticos a los que se enfrenta la mujer a lo largo de su vida.

Existen numerosas compañías que se dedican a comercializar productos a base de frío, ya sea cremas, geles, yogures faciales y corporales, antifaces y fajas por su potencial de mercado. No sólo por todas las funciones que tiene, sino porque se puede aplicar en todas las zonas del cuerpo siempre y cuando la persona no sufra de ninguna enfermedad.

Aplicaciones Estéticas

En el ramo de la estética, las aplicaciones de la crioterapia van desde la celulitis a la flacidez pasando por las adiposidades localizadas o la eliminación de verrugas. El frío tiene un efecto tensor sobre la piel al estimular la contracción de sus fibras elásticas y sobre el metabolismo de la grasa, ya que estimula mecanismos que intentan elevar la temperatura en la zona tratada, lo que conduce a una eliminación más rápida de las toxinas y a una tonificación de los tejidos.

La crioterapia se utiliza en el tratamiento antienvejecimiento de la piel y sus síntomas como la atonía, la flacidez, la desvitalización y las arrugas. El descenso de la temperatura puede ayudar a mejorar el contorno de aquellas zonas del cuerpo en las que se acumula la grasa no deseada como los glúteos, las caderas o el abdomen.

Es un método muy utilizado para la eliminación de las verrugas mediante su congelación. La congelación de la verruga supone la destrucción de las células de la piel que la provocan y suprime su capacidad de multiplicarse.

Aplicaciones Terapéuticas

El frío también tiene numerosas ventajas frente a la aplicación del calor.

Por ejemplo, en las piernas y los muslos, cuando existen várices, se aconseja el frío, ya que el calor produce vasodilatación y puede agrandarlas.

En los ojos, el frío no sólo relaja sino que tiene un efecto desinflamatorio que no se logra con el calor; y cuando el acné está acompañado de inflamación causada por la infección, el frío ayuda a reducirla.

Pero, ojo, no corras a la nevera a tomar un cubito de hielo para aplicártelo directamente sobre la piel, pues puede quemarla.

Lo que sí puedes hacer es emplearlo envuelto en fundas de tela o de goma.

También puede emplear un balde de crioterapia con temperatura entre los 14°C y los 16°C, que es muy indicado para problemas circulatorios, pesadez de piernas y para deportistas.

Precaución: siempre después de una estación de calor, no permanecer más de 3 minutos.

Y siempre cuente bajo la supervisión médica correspondiente.

Crioterapia para Dolores

El hielo puede aliviar el dolor, la hinchazón y la inflamación causados por las lesiones y otros problemas, como la artritis.

Aplíquese hielo con regularidad mientras tenga síntomas. Use una de las compresas frías que se pueden comprar o una toalla helada. Remoje una toalla en agua fría y exprímala hasta que esté apenas húmeda.

Doble la toalla, póngala en una bolsa de plástico y congélela durante 15 minutos. Saque la toalla de la bolsa y póngasela en la zona lesionada.

Una bolsa de hielo. Ponga como una libra (medio kilo) de hielo en una bolsa de plástico. Añada agua hasta que apenas cubra el hielo. Saque el aire de la bolsa y ciérrela. Envuelva la bolsa con una toalla mojada y póngasela sobre la zona lesionada.

Una compresa fría hecha en casa. Ponga 2 tazas de alcohol para curaciones y 6 tazas de agua en una de las bolsas de plástico grueso que se usan para guardar alimentos congelados. El tamaño de la bolsa debe ser de 1 galón. Selle la bolsa, métala en otra y selle esa bolsa también. Escriba en la bolsa “Compresa fría: No comer” y guárdela en el congelador. También una bolsa de verduras congeladas puede servir de compresa fría.

Aplíquese hielo por lo menos 3 veces al día. Durante las primeras 48 horas, póngase hielo durante 10 minutos cada hora. Después, conviene ponerse hielo durante 10 minutos, 3 veces al día: en la mañana, en la tarde después de regresar del trabajo o de la escuela y como media hora antes de acostarse.

Además, póngase hielo después del ejercicio vigoroso o de cualquier actividad prolongada.

No se ponga nunca la compresa fría directamente sobre la piel. Cúbrala con una toalla (u otra tela) húmeda. Además, empuje la compresa firmemente contra todas las curvas de la zona lesionada. No se ponga el hielo por más de 10 minutos en ninguna ocasión y no se quede dormido con el hielo sobre la piel.




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