Tomar las frutas sin mezclar, sin pelar y en su punto óptimo de maduración

Para obtener de ellas todo el beneficio que pueden ofrecer, conviene consumir las frutas siguiendo unos consejos.

El primero es tomar la fruta fresca, para lo cual nada mejor que acudir a las variedades de temporada.

El segundo es lavar bien las frutas, pues en la piel quedan restos de pesticidas, hasta el punto que se ha probado el vínculo de algunas enfermedades, como el Parkinson, con la intoxicación por años de consumo de frutas sin lavar.

El tercer consejo es procurar no pelar las frutas, o en caso de que no haya más remedio, hacerlo superficialmente, pues es en la parte más externa de la pulpa donde se concentra la mayor cantidad de vitaminas.

El cuarto es prepararlas poco antes de su consumo, para mantener todo su poder vitamínico que se pierde en contacto con el aire.

El quinto consejo tiene que ver con el modo de consumirla: las preparaciones que suponen cocción malogran una de las principales ventajas del consumo de frutas, como es que, a diferencia de muchas verduras, mantienen íntegros todos sus nutrientes por el hecho de comerse crudas.

Otro consejo es atender a su estado óptimo de conservación y maduración, pues algunas frutas, como el plátano, pasan de ser indigestas a digestivas dependiendo de si están verdes o maduras.

Y una última sugerencia: conviene evitar las ensaladas de frutas, en especial de frutas dulces y frutas ácidas, pues son mezclas incompatibles que pueden causar acidez y gases.




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