Trabajar o no trabajar después de tener un hijo

En un artículo titulado «Cariño, odio a los niños», apareci-do en la revista New Woman en mayo de 1977, Suzanne Fine describe su experiencia cuando intentó adaptarse al papel de madre ideal quedándose en casa y descubrió lo que millones de mujeres han ido descubriendo en todo el mundo. ¡Si fuera fácil, habría más hombres haciéndolo!

Cuando las disposiciones que había tomado para el cui-dado de su hija fallaron por segunda vez, Suzanne pensó que aquello era una señal para que dejara el trabajo. No quería perder la oportunidad de hacer de madre a tiempo completo y dimitió de su puesto como redactora para quedarse en casa con su hija Laura y su hijo Mathew, de seis años. Durante el siguiente año, a medida que pasaba el tiempo fue llegando a la conclusión de que dejar el trabajo había sido un terrible error.

Siempre he sabido que las amas de casa trabajan mucho y he respetado su decisión de quedarse en casa. Ahora valoro en su justa medida a las mujeres que logran hacerlo con éxito, también a aquellas que lo intentan. Pero he aprendido que la decisión de tener a un hijo todo el día en casa no los beneficia en absoluto.

Trabajar o no trabajar

Antes de continuar querríamos hacer una aclaración en lo referente a los conceptos de empleo remunerado y trabajo.

Imagina por un momento que eres madre de dos niños pequeños. Para ti el día empieza a las tres de la madrugada, hora a la que a tu bebé le toca la primera toma. Pocas horas más tarde, tu hijo de dos años ya estará en pie pidiéndote su Pokemon. Para cuando acabe el día, habrás cambiado veinticinco pañales, preparado doce comidas, para ti, tu marido y tus hijos. Habrás recogido docenas de juguetes, cacerolas, libros, biberones, colores y demás cosas que utilizan los niños de dos años; habrás bañado a los dos niños, fregado los platos tres veces, habrás leído seis cuentos, te habrás sentado la media hora que duran los Teletubbies, habrás ido a comprar pan y leche y quizá hayas quedado con el técnico para que venga a arreglar la lavadora. Si el niño se ha dormido, con un poco de suerte podrás acostarte a las once.

Imagínate cómo te sentirías si alguien que trabaja ocho horas al día, hace tres pausas para un café, tiene una hora para comer y al salir del trabajo a las cinco se va al gimnasio, a cenar y luego al cine, te preguntara si TRABAJAS. ¿Te imaginas lo que sucedería si lo miraras a los ojos y le dijeras con toda la calma (y sin asomo de sarcasmo): «Pues no, no trabajo, estoy en casa todo el día»?

“Una buena madre se queda en casa, con sus hijos”

¡No necesariamente! En la primera parte del libro ya hemos hablado en detalle de lo que significa ser una buena madre. Nuestra idea es que la madre ideal, la que tiene más proba-bilidades de disfrutar de su experiencia y, por tanto, de proporcionar a su hijo una infancia feliz y positiva, es aquella que es feliz por sí misma, que disfruta de una relación sólida y afectuosa con su pareja y que tiene sus propios intereses, sus amigos y, cosa muy importante, posee sentido del humor. Si para ti eso significa continuar con un empleo remu-nerado después del nacimiento de tu hijo, entonces esa será la mejor forma de que seas una buena madre. Si te va bien trabajar a media jornada y pasar el resto del día con tu hijo, también es una forma completamente legítima de embarcarte en tu nueva aventura.

Tanto si el deseo de continuar con el trabajo se debe a necesidades económicas, a la necesidad de sentirte estimulada o a la de mantener tu carrera profesional o tu posición en la empresa, la cuestión es que eres tú quien tiene que decidir lo que necesitas para que la experiencia de la maternidad te resulte placentera.

Cuestionamos abiertamente la idea de que una buena madre tiene que estar todo el día en su casa. Los bebés recién nacidos pueden llegar a dormir hasta veinte horas al día e incluso un niño de dos años duerme entre diez y quince horas. Tienes un amplio margen para pasar un tiempo de calidad con tu hijo y hacer otras cosas. Si esas cosas implican trabajar, participar en actividades comunitarias o salir con las amigas es algo que tienes que decidir tú. Una madre aburrida y frustrada seguramente no podrá dar todo el estímulo y la diversión que un bebé necesita para ser feliz.

Para ser buena madre tienes que dejar el trabajo

¡No siempre! Por lo que se refiere al trabajo, tenemos infinitamente más opciones que las que tuvieron nuestras madres. Tenemos:

  • Baja por maternidad.
  • Baja por paternidad.
  • Trabajo a media jornada.
  • Trabajo compartido.
  • Autoempleo.
  • Trabajo desde casa.
  • Guarderías.
  • Excedencias.
  • Maridos que tienen unos horarios más flexibles.
  • Acceso a diferentes servicios domésticos, incluida la limpieza, el mantenimiento del jardín y el mantenimiento general.
  • Una mayor variedad de opciones para el tiempo de ocio.
  • Más ingresos prescindibles.
  • Coches.
  • Empresas con servicio de guardería.
  • Embarazos planificados.
  • Desarrollar tus opciones

Lo más importante es tener siempre diversas opciones.

Julie, una amiga mía, había querido tener niños desde que íbamos a la escuela. ¡Quería seis! Después de casarse con Greg, tardó varios años en concebir y, cuando eso pasó, no dudó ni un momento en dejarlo todo para quedarse en casa con su hijo.

Además, dio por sentado que no tardarían en llegar más niños, así que renunció a su puesto como patóloga a los siete meses de embarazo. Hamish era un niño monísimo, y tanto ella como su marido estaban encantados. Les encantaba ser padres, y Julie se sentía verdaderamente feliz de poder estar en casa con su hijo.

Por desgracia, no tuvieron más hijos y, cuando Hamish cumplió los tres años, empezó a necesitar la compañía de otros niños. Sin mucho entusiasmo, Julie lo apuntó a una guardería, y ella se encontró sola en casa, mirando el reloj hasta que llegaba la hora de ir a recogerlo. A los pocos meses, estaba que se subía por las paredes. Hasta entonces, se las habían arreglado bien con el sueldo de Greg, pero empezaban a tener apreturas y pronto se hizo evidente que Hamish no necesitaba que su madre estuviera en casa todo el día. Julie encontró un trabajo a media jornada en su localidad, de modo que aún podía llevar y recoger a Hamish de la guardería. Además, el dinero que ganaba sirvió para aliviar un poco la presión a que estaba sometido su marido. Volver a trabajar la hizo sentirse mucho mejor y, aunque no estuviera todo el día en casa, sabía que seguía siendo una buena madre. Volver al trabajo también le permitió superar su decepción por no poder tener más hijos.

Julie tuvo suerte de poder volver al trabajo a media jornada, pero muchas mujeres tienen problemas para reincorporarse al mundo laboral. Lo mejor es que hables con tu jefe e intentes dejar las puertas abiertas para recuperar tu puesto más adelante.

Baja por maternidad

Si tienes derecho a una baja por maternidad, acéptala. No des por supuesto que querrás quedarte en casa indefinidamente, ni que querrás volver a trabajar enseguida a jornada completa. Procura mantener abiertas las diferentes opciones.

Si crees que no volverás al trabajo en un futuro cercano, trata de negociar un período más largo para tu baja. Recuerda que para un empresario es más fácil buscar un suplente para un período largo que para uno corto. Menciona este punto en tus negociaciones. Otro aspecto importante es que siempre resulta más fácil encontrar un trabajo cuando ya tienes uno. Busca antecedentes en la empresa donde trabajas. Pregunta a otras madres cómo negociaron su baja de maternidad y si vuestro jefe se mostrará razonable a la hora de buscar un acuerdo más flexible para un futuro puesto.

Si crees que querrás o tendrás que volver al trabajo poco después del nacimiento de tu hijo, considera la posibilidad de que las cosas no salgan como tú piensas. Tal vez descubras que te encanta estar en casa con el niño y quieras disponer de más tiempo. Quizá te convenga considerar la idea de un trabajo a media jornada. Tal vez no lo lleves tan bien como pensabas y durante un tiempo te resulte imposible combinar el trabajo a jornada completa con el cuidado de tu hijo. Quizá el niño necesite más atención de lo que pensabas, o tu marido te ayude poco. Es imposible saber cómo va a afectarte esta experiencia. Si dejas las puertas abiertas por lo que se refiere al trabajo, la presión sobre ti y tu pareja será menor, cosa que puede ser fundamental para que la experiencia sea realmente positiva.

Trata de ponerte en el lugar de tu jefe y verás como te resulta más fácil anticipar su reacción cuando le pidas un acuerdo más flexible para tu baja de maternidad. Inicia pronto las negociaciones. No estaría de más que te informaras en el sindicato de los derechos que incluye la baja. Déjale muy claro a tu jefe que quieres volver al trabajo, pero que necesitas cierta flexibilidad sobre el cómo y el cuándo.

Aprovecha cualquier oportunidad de hacerte valorar en la empresa. Si surge la posibilidad de ampliar tu formación, no la desaproveches. Ofrécete para puestos de responsabilidad, como supervisora, por ejemplo, para enseñar a otros, como auxiliar de primeros auxilios. Sé sincera sobre tus motivos. ¡No esperes a que tu jefe haya invertido un dineral en tu formación con la idea de que ocupes un nuevo cargo y después le sueltes la bomba de que estás embarazada de seis meses!

Piensa en las necesidades de tu jefe y convierte tu baja en una situación beneficiosa para ambos. Si en tu profesión es importante mantenerse al día sobre los nuevos adelantos, comprométete a mantener y aumentar tus conocimientos mientras estés de baja. Silo crees conveniente, ofrécete a enseñar a alguien de la empresa para que se haga cargo de tu trabajo mientras tú no estás. Planifica y arregla las cosas con tu jefe con la suficiente antelación a fin de que queden claras tus necesidades e intenciones. Asegúrate de que tu jefe pone por escrito su compromiso y, si es necesario, acude al representante sindical para que te ayude a establecer un contrato claro para tu caso.

Recuerda que si eres buena en tu trabajo, si se te valora como empleada y se te respeta, es más fácil que se acepten tus demandas.

Por desgracia, hay muchos empresarios que no se muestran nada comprensivos. Quizá hayan tenido experiencias negativas con algunas mujeres que abusan de sus derechos y se muestren reacios a aceptar ningún tipo de arreglo contigo. Si descubres esto con tiempo, siempre puedes explorar otras opciones. Por otra parte, es importante que tengas en cuenta que el hecho de que tengas unos derechos también implica una responsabilidad. El derecho a la baja por maternidad se ha ganado gracias a la lucha de muchas mujeres. Así que no abuses, porque ya son muchas las empresas donde tienen una idea muy negativa de la baja por maternidad. Sé sincera con tu jefe. Aunque seas consciente de tus derechos, también tienes que pensar en sus necesidades y sus responsabilidades para con el resto de los trabajadores. Busca soluciones y sé realista en tus expectativas sobre ti misma y sobre tu jefe.

Trabajo compartido

Otra posibilidad es que establezcas un acuerdo para compartir el trabajo con otra persona. Si en tu trabajo hay alguien que quiera trabajar media jornada, sería la oportunidad ideal para asegurarte de que después podrás volver al trabajo a media jornada. Roberta es enfermera psiquiátrica. En su empresa se han hecho diversos intentos por establecer un arreglo de trabajo compartido para mujeres que se reincorporan al trabajo después de una baja por maternidad. Ninguno ha salido bien, y su jefe no veía con muy buenos ojos volver a intentarlo, ya que le parecía imposible encontrar a dos personas con capacidad, experiencia y horarios compatibles. Roberta tomó la iniciativa antes de coger la baja y buscó a otra enfermera que quería trabajar menos horas. Presentaron una propuesta a su jefe, que quedó impresionado por la iniciativa de las dos mujeres. Lo convencieron de que podía funcionar, y funcionó.

Está demostrado que los arreglos para compartir un puesto de trabajo pueden ser una buena alternativa para los empresarios. Tal vez la solución sea que le presentes a tu jefe la información y lo convenzas de que él también puede beneficiarse. La clave está en ponerte a ello lo antes posible y presentar una propuesta que permita que tu jefe vea las ventajas e inconvenientes del trabajo compartido.

Baja por paternidad/excedencia

Mucho antes de tomar la decisión de tener un niño, considera algunas de las implicaciones prácticas de este hecho. ¿Cómo os afectará económicamente? ¿Alguno de los dos tiene la posibilidad de modificar sus horarios laborales para cuidar del niño y seguir teniendo un sueldo? ¿Cómo podéis hacerlo? Planifica y estudia las diferentes opciones. ¿Tiene derecho tu marido a una baja por paternidad? Si es así, ¿cómo irá? ¿Tiene alguno de vosotros derecho a una excedencia? Pregúntalo, porque seguramente tú o tu pareja tendréis derecho a algún tipo de excedencia. En algunas empresas se conceden excedencias a los trabajadores más leales después de cinco, diez o quince años, lo que supone tres o seis meses de permiso, o incluso más. En algunos casos hasta se pagan esas excedencias. Si indagas sobre algunas de estas opciones y te organizas con tiempo, podrás ampliar tus opciones para el futuro.

Bronwyn es maestra, y su marido, programador. Bronwyn planificó su primer embarazo para tener el niño al final del año escolar y poder pasar los meses de vacaciones en casa con su hijo. Tuvo la suerte de quedar embarazada un mes después de lo planeado, así que pudo terminar el curso antes de tener a Alice. Cobró durante las vacaciones y tuvo tres meses más de baja por maternidad, durante los que cobró la mitad de su sueldo normal. Bronwyn había acordado volver a dar clases al principio del segundo trimestre. Peter, su marido, llevaba quince años en la misma empresa y tenía derecho a seis meses de excedencia cobrando la mitad de su sueldo. Cuando Bronwyn volvió al trabajo, Peter cogió sus seis meses para ocuparse de Alice. Bronwyn salía del trabajo hacia las cuatro de la tarde, y eso permitía que Peter trabajara algunas horas, lo cual suponía una ayuda y permitió que mantuvieran el mismo nivel de vida sin necesidad de gastar en guarderías ni canguros.

Al recordar esa época de su vida, Peter la ve como una forma de desarrollar su relación con su hija, a pesar de lo duro que resultaba en ocasiones. Tiene una excelente relación con su hija, y está orgulloso de haber desempeñado un papel tan importante en su primer año de vida.

Autoempleo/trabajar en casa

Trabajar en casa, por libre o para otra persona,. se está convirtiendo en una buena alternativa para muchas mujeres (y hombres). Trabajar en casa permite que mantengas tu sueldo, estés con tu hijo y sigas beneficiándote de las ventajas de tener un empleo. Pero es esencial que planifiques las cosas de antemano. Hay profesiones que se prestan más a este tipo de arreglo que otras. Annette da clases de español, y cuando nació su primer hijo, hizo algunos arreglos para dar clases por las tardes en su casa. Le fue tan bien que con el tiempo pudo formar varios grupos y alquiló una sala en el centro de asistencia social. Mientras ella daba clase, su compañero se ocupaba del niño.

Mientras sea un bebé, tu hijo pasará durmiendo buena parte del día (esperemos). Esto te permitirá establecer bien tus pautas de trabajo para que, cuando sea mayor y duerma menos y necesite más atención, puedas amoldar tus horarios a él. Eso quizá signifique que tengas que trabajar los fines de semana o por las tardes, cuando tu pareja pueda ocuparse del niño, pero será una forma de ahorrar y de que los dos aprendáis lo que supone combinar trabajo y paternidad.

Suzanne es periodista y, aunque no le fue fácil, consiguió escribir algunos artículos en los primeros meses de vida de Chloe. Se compró un ordenador y por las tardes enviaba su trabajo por e-mail a su editor. Por suerte, resulta que el editor era también una mujer que trabajaba desde casa, así que, entre trabajo y trabajo, intercambiaban ideas sobre el ama-mantamiento, la falta de sueño o las irritaciones provocadas por los pañales.

Aquí tienes algunas ideas para empezar:

  • Busca en los periódicos artículos sobre el trabajo en casa. Encontrarás buenas ideas para montarte tu propio negocio.
  • Reúnete con algunas amigas y buscad ideas para montar un pequeño negocio.
  • Busca un momento para consultar a un asistente social que te ayude a determinar tus habilidades y cualidades para el trabajo.
  • Haz un cursillo sobre gestión de la pequeña empresa.
  • Siéntate a hablar con tu pareja para ver si entre los dos tenéis la posibilidad de trabajar desde casa.

Roulla trabajaba como cajera en un banco cuando tuvo a Dimitri. Mario, su marido, tenía su propio negocio como constructor. Cuando se quedó en casa para cuidar del niño, Roulla aprovechó sus conocimientos de contabilidad para dar un empujón al negocio de su marido. En tres años, habían doblado sus ingresos y eso permitió que Roulla se quedara en casa y al mismo tiempo formara parte activa de su pequeño negocio.

Cuando tuvo a su primer hijo, Kathy, que es madre soltera, también se las arregló para recibir a algunas cuentas en su casa por las tardes y los sábados por la mañana. Es peluquera, así que no le resultó difícil encontrar unos horarios adecuados y pudo mantenerse al día con las facturas sin grandes problemas. Trabajando en casa, redujo los gastos que supone el hecho de llevar un negocio y de paso se ahorró el gasto adicional de tener que pagar a una niñera.

Otra posibilidad es montar tu propio negocio, sacarlo adelante y luego buscar a alguien que se ocupe de él mientras tú te dedicas a tu familia. En este caso, debes hacer las dispo-siciones necesarias con suficiente tiempo de antelación, aunque también es posible encontrar un negocio que te exija un aporte mínimo en términos de tiempo y que te proporcione una renta cada vez mayor. Por ejemplo, Andrea dejó durante un tiempo su consulta privada como médico para tener a sus hijos. Contrató a un suplente para que hiciera las visitas y ella visitaba también los sábados por la mañana. Aunque su sueldo se redujo a la mitad, pudo seguir ejerciendo como médico. Cuando sus hijos empezaron a ir a la escuela, aumentó las horas de trabajo, haciendo horas extras cuando le iba bien.

Ayuda con la casa

Actualmente, hay muchos aparatos que hacen las tareas de la casa mucho más llevaderas que en la época de nuestras madres. Guardo un vivo recuerdo de las escobas de paja que utilizaba mi madre para barrer las alfombras. Antes de que hubiera lavadoras, debía de ser una pesadilla lavar los pañales. ¿Te acuerdas de las primeras secadoras? Tenías que pasarte horas desenredando la ropa antes de pasarla por los rodillos para escurrirla.

Podemos hacer muchas de las tareas de la casa mientras dormimos. La lavadora, la secadora y el lavavajillas pueden seguir funcionando mucho después de que nos hayamos acostado. Eso permite que durante el día tengamos tiempo para trabajar o jugar con nuestros hijos. Reconocer el potencial que poseen las máquinas para aliviar parte de nuestras tareas domésticas puede ser un factor muy importante a la hora de disfrutar de la maternidad, sobre todo si no te gustan especialmente estas tareas.

Del mismo modo, en lo referente al servicio doméstico, también hay diferentes opciones que te permitirán pasar más tiempo con tu hijo, sobre todo si decides volver al trabajo. Puedes comprar pañales desechables, que te ahorrarán miles de horas de lavar y doblar. El hecho de pagar a alguien para que venga a limpiar la casa, cortar el césped, cuidar del jardín o lavar el automóvil no solo es una forma de disponer de más tiempo, sino también una fuente de empleo para otras personas.




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